Argumentos sobre el salario mínimo

El Ministerio de Trabajo ha sacado pecho con los datos de la afiliación a la Seguridad Social de marzo dados a conocer esta semana. Además de recuperar la cifra de 19 millones de cotizantes, los datos han dado base al máximo responsable de la Seguridad Social, Octavio Granado, para argumentar que la reciente subida del salario mínimo sobre el nivel existente hace un año por encima del 22% (subida de un solo golpe que muchos consideraban desorbitada) no ha contribuido a frenar la creación de empleo. La crítica a la fuerte subida del salario mínimo ha movilizado a muchos analistas y expertos, no solo a portavoces de organizaciones políticas siempre dispuestos a salir al paso de las decisiones gubernamentales.

El drástico encarecimiento del salario mínimo no ha tenido, sorprendentemente, el impacto negativo que presumían algunos analistas críticos con la medida, entre ellos algunos bastante destacados, pertenecientes incluso a organismos públicos como el Banco de España. De momento, Granado parece tener la razón no tanto por el hecho de que las cifras de afiliación a la Seguridad Social hayan aumentado en marzo con bastante intensidad, reflejando un grado de dinamismo en la contratación bastante apreciable, sino porque se han podido desbrozar algunos movimientos significativos en la contratación, que la Seguridad Social se ha apresurado a resaltar.

Quizás el más manejable de todos ellos sea el nulo trasvase de trabajadores empleados fijos a autónomos, una vía que parecía de fácil impulso cuando se comparan las cifras de los dos regímenes. Desde la subida del salario mínimo, la Base Mínima de cotización en el Régimen General de la Seguridad Social se ha situado por encima de la base de cotización de los autónomos, algo que no tiene precedentes.

Esa situación podría abrir el camino para un trasvase de trabajadores al régimen de autónomos, que les resultaría más barato y les reportaría una mejora de su posición económica, además de resultarle más barato al empresario. No ha sido así, a la vista de las cifras, ya que los autónomos están incluso descendiendo este año en contraste con la evolución del número de asalariados. El vaticinado trasvase no parece haberse producido por el momento.

El argumento (que no es el único esgrimido por los responsables de Trabajo, ya que hay alguno más, aunque quizás de menor impacto) es indudablemente una forma interesante para desmontar las razones de quienes anticipaban un deterioro del empleo, cuando no un cataclismo. Está claro que una subida del 22% de golpe en los salarios más bajos alguna consecuencia habrá de tener en el funcionamiento de los engranajes económicos.

Por este motivo, y admitiendo que el trasvase de asalariados a autónomos no se ha producido en la medida de lo que se esperaba e incluso temía, habrá que esperar a disponer de una serie de datos algo más dilatada en el tiempo para comprobar hasta qué punto tienen razón los partidarios de la subida o los críticos de que este aumento del salario mínimo se haya producido de forma tan intensa y súbita. El incremento salarial tiene efectos benéficos importantes (además de la saludable mejora salarial de los sectores de menor renta), como está reflejando el aumento de la renta disponible y el aumento bastante sólido del consumo privado, un buen motor de crecimiento de la economía. Pero también puede generar distorsiones entre los sectores de población, según su nivel de preparación o tomando en conside4ración otros parámetros. Para comprobarlo hará falta contar con algo más de perspectiva temporal. Los milagros, en la economía, no son habituales.