Empresas sanas, economía consolidada

La economía española va bien, algo menos bien que hace unos meses, pero bien al fin y al cabo, con actividad más que aceptable para darle impulso al empleo. Pero en donde reside el punto fuerte de la economía en estos últimos tiempos es en el balance de las empresas. Las cifras que acaba de dar a conocer el Banco de España en su análisis trimestral sobre la Central de Balances, el estudio más completo sobre el estado de las empresas españolas que se realiza en el país tras analizar un millar de compañías representativas del tejido empresarial, ponen de relieve un diagnóstico cuya principal virtud es la de mostrar un saludable estado de los balances empresariales.

La base de la economía radica en las empresas. Si las empresas van bien, la economía marcha de modo saludable, como reflejan las últimas cifras. Durante el pasado año 2018, el beneficio neto del sector empresarial aumentó de forma muy satisfactoria y el valor añadido bruto del conjunto de las compañías analizadas creció un 3,3% sobre el año anterior, lo que implica una notable aceleración, ya que en el año 2017 el aumento había sido del 0,5%. El ritmo de aumento del empleo fue algo más moderado, del 1,5%, frente al 2,4% del año anterior, aunque el aumento del empleo presentó cifras más favorables en relación con el empleo a tiempo completo, reflejo posiblemente de una mayor confianza de los empresarios en las perspectivas de crecimiento económico. La cifra de negocios, otro de los datos relevantes, creció un 7,2%, reflejando sobre todo el aumento del consumo interno, ya que las exportaciones acusaron la debilidad de algunos importantes mercados exteriores.

Una de las variables que mejor ha reflejado la salud empresarial ha sido la vertiente financiera, ya que con unos tipos de interés sumamente bajos, los costes de la inversión han sido extremadamente moderados. De hecho, los gastos financieros bajaron el año pasado un 5,2%, reflejando todavía una caída en los costes de financiación que había sido incluso más intensa en años anteriores. Durante el ejercicio de 2017, los gastos financieros habían descendido un 9,2% y en el año anterior un 12,1%. El hecho de que los gastos financieros se reduzcan durante una etapa económica expansiva es una buena señal. La política de bajos tipos de interés que está aplicando el Banco Central Europeo está en la base de esta situación.

Una de las consecuencias de la favorable etapa financiera por la que atraviesa la economía es el saneamiento cada vez más acusado de las empresas españolas, lo que provoca un fortalecimiento de sus balances y una mayor capacidad para afrontar inversiones y estrategias de crecimiento y expansión, como así ha estado sucediendo en las empresas españolas de forma especial en los dos últimos años. No es fácil que coincidan en el tiempo estrategias expansivas y de fuerte inversión con fases de moderación en los costes financieros, como ha estado sucediendo en estos últimos años. Es de suponer que en el inmediato futuro, con el mantenimiento de una política monetaria bastante permisiva como la que está aplicando el BCE, esta solidez de los balances en las empresas españolas siga su proceso de consolidación para el bien del conjunto de la economía.