La esperanza del turismo

Las primeras previsiones que se manejan sobre el nivel de empleo para estas próximas vacaciones de corta duración de la Semana Santa apuntan a cifras que mueven al optimismo. Unos 200.000 empleos para este periodo, que implica un 7% más que en el pasado año, según la compañía Randstad. La subida refleja una cierta recuperación de la actividad turística, aunque estas primeras vacaciones del año suelen ser menos de visitantes extranjeros que de viajeros domésticos.

La economía española está defendiéndose algo mejor de lo esperado tras constatar la mala racha que atraviesan las economías de la zona euro, en donde radican nuestros principales mercados, ya que absorben más del 52% de las exportaciones de nuestro país. La previsión de crecimiento del PIB que manejan los organismos europeos e internacionales han reducido a la mitad las cifras previstas hace apenas unos meses y España lo está notando en alguna medida, aunque con mucha menor intensidad que en el conjunto de la zona.

Este menor impacto negativo se debe a que la demanda interna ha tomado el relevo de la demanda exterior en los últimos meses como principal motor del crecimiento económico del país. El hecho de que en España se hayan creado en torno a medio millón de empleos anuales durante los tres últimos años se ha traducido en un importante aumento de la demanda interna, de forma sostenida. Es por ello importante que el nivel de empleo español no solo se mantenga sino que sigue aportando aumentos que permitan sostener el ritmo del consumo interno, incluso contando con una cierta aportación positiva de los incrementos salariales, lo que aumenta la renta disponible global de las familias y, a la postre, el aumento de la demanda de consumo interno.

En todo caso, la recuperación de la actividad turística al ritmo al que estábamos acostumbrados en los años anteriores sería un factor muy positivo para apoyar el crecimiento global del país. En los dos últimos años, el turismo exterior ha seguido en aumento, pero su expansión ha sido mucho menor que en años anteriores debido a que los destinos turísticos competidores de España que se vieron debilitados en la etapa anterior han vuelto a tomar vigor en estos dos últimos años, de forma que este año 2019 podría ser el de menor crecimiento del sector en los últimos años.

Si el turismo en España deja de ser un motor importante, el conjunto de la economía se resiente y ello puede convertirse en un serio problema cuando las exportaciones han comenzado a mostrar una cierta debilidad a partir del pasado otoño. La economía española ha soportado bastante bien el frenazo europeo, pero esta situación no se prolongaría con un turismo que no sea capaz de mantener e incluso mejorar las cifras de años atrás.

El país sigue dependiendo mucho del turismo, a pesar de que algunas señales en los últimos meses han puesto de relieve que nada es eterno en la bonanza de este poderoso sector. Una de las cautelas que las empresas turísticas deberían tener es la de mantener una adecuada competitividad frente a los países que rivalizan con nosotros a la hora de atraer visitantes. El factor precio es, en este sentido, de una importancia crucial.