Malas señales en la exportación

Siguen apareciendo señales  económicas que  nos alejan de la fase de bonanza y claro crecimiento del PIB  por la que hemos navegado durante estos últimos cuatro años. Para entendernos, la etapa del 3% de crecimiento medio anual está quedando decididamente atrás y este año 2019 quizás no anotemos más allá del 2,2%, que sin estar mal tampoco es lo que necesita el país para recuperar tasas de pleno empleo (por debajo del 6% de la población  activa, como sería deseable) aunque sí nos permite mantenernos a la cabeza de la zona euro. Aunque vale decir aquello de que “mal de muchos consuelo de tontos”.

Una de estas señales de debilidad que hemos conocido estos días tiene un alcance relevante. Se trata de las exportaciones, que han venido siendo el sustento del crecimiento sólido del PIB, del equilibrio por el que ha atravesado la balanza comercial y  de la aportación neta de empleo estable y de calidad. Las exportaciones son, en el caso de la economía española, un reflejo de algunos sectores industriales  sobre los que se sustenta la parte más dinámica del país. Básicamente, la industria.

En el primer mes del año, las ventas al exterior han  caído un 1,3%, descenso que en términos reales (descontando el efecto precio) se eleva hasta el 2,2% respecto al mismo mes del año pasado.  Este retroceso  se ha debido sobre todo a la caída de uno de los pilares de la industria española, el del automóvil, que ha vivido meses turbulentos debido a los cambios  de normativa anunciados y a la fragilidad de algunos de nuestros principales mercados de exportación, en especial el alemán y el turco.

La industria del motor española puede deparar algunas sorpresas negativas en los próximos meses debido a la debilidad de los mercados exteriores y a los cierres de algunas producciones de alguna planta o línea de producción a otros países. Por ejemplo, Ford de Almusafes (Valencia) ha anunciado el traslado a  México de la producción parcial de uno de los modelos de vehículos industriales de tipo medio destinado al mercado estadounidense.  Hay alguna otra empresa en trance de adoptar medidas similares. El sector del automóvil español puede convertirse en fuente de malas noticias en estos próximos meses.

La caída de estas exportaciones automovilísticas se ha visto compensada por crecimientos en otros como el de bienes de equipo o el alimentario, destacando este último gracias al vigor de algunos  productos en los que España ocupa posiciones destacadas a nivel mundial  y que además atraviesan por un buen momento  cíclico a pesar de la sequía.

La debilidad exportadora tiene en todo caso su principal explicación en la menor demanda que están registrando este año los mercados europeos, en donde reside la principal fuente de demanda de los productos españoles. Los países de la zona euro absorben más del 52% de las ventas españolas al exterior. Y Europa no atraviesa por sus mejores momentos desde el pasado año, con la elevada incertidumbre que pesa sobre la economía de esta zona a causa del incierto desenlace del Brexit.