Récord de inversión extranjera

España fue en el año 2018 una de las economías mundiales más favorecidas por los flujos de inversión extranjera directa. Con los datos disponibles a cierre del ejercicio, la cota alcanzó niveles que no se habían registrado tan elevados en el pasado, nada menos que 46.800 millones de euros, un 71% por encima de las cifras del año anterior. En términos netos (deducidas las desinversiones), la inversión extranjera del pasado año superó los 39.700 millones de euros, un 153% más que en el año precedente y también por encima del máximo precedente histórico, el año 20008, cuando se superaron los 26.300 millones de euros.

Tanta inversión tiene su explicación en algún factor específico, como la venta de Abertis a socios alemanes e italianos, aunque las entradas de capital en general se han prodigado en numerosos sectores y con carácter de estabilidad. De no haber sido por la cifra de Abertis (unos 18.000 millones de euros en una sola operación), el flujo de inversión habría quedado en cualquier caso en niveles cercanos a los máximos históricos, comparables con los del año 2008, unos 30.000 millones de euros.

La inversión extranjera en España ha sido tanto más relevante cuanto que ha coincidido con uno de los mejores años en lo que atañe al fenómeno contrario, es decir, la inversión de empresas españolas en el exterior, lo que subraya la creciente apertura de la economía española en el ámbito internacional, ya que las empresas grandes del país, particularmente las que forman parte del Ibex 35, han mantenido su actividad expansiva más allá de nuestras fronteras, tanto en países de Latinoamérica como en economías desarrolladas, incluido Estados Unidos.

Una de las características que presentó el flujo de inversiones extranjeras en España durante el pasado año ha sido la creciente concentración de la inversión en empresas domiciliadas en Madrid. El fenómeno ya era habitual en el pasado ya que como consecuencia de la capitalidad, muchas empresas extranjeras tienen su sede social en Madrid pero luego desarrollan parte de sus actividades en otras zonas de la geografía.

El año pasado, este fenómeno se vio más agudizado aún debido a la decisión adoptada por bastantes empresas con domicilio en Cataluña, que optaron por trasladar su sede a la capital española. En la medida en que las inversiones extranjeras se han orientado hacia algunas de estas empresas con nueva sede en Madrid, el peso de Madrid en el conjunto de la inversión extranjera ha llegado a alcanzar porcentajes ampliamente mayoritarios, por encima del 85%.

Las buenas noticias de la inversión extranjera en España puede que no tengan repetición en el año 2019, durante el cual se presentan algunas desinversiones importantes e incluso polémicas, que por desgracia afectan a grandes empresas industriales que están encontrando acomodo en otros territorios ante la pérdida de capacidad competitiva de nuestro país, en especial en algunos sectores industriales, como el automóvil. La inversión extranjera debe ser bien acogida, pero también hay que desarrollar políticas tendentes a cuidar su permanencia a largo plazo.