La Fed ya no quiere tipos altos

Si durante el año 2018 los tipos de interés jugaron un papel destacado en la gestión de las principales economías del mundo, sobre todo en Estados Unidos, este año las cosas empiezan con tintes distintos. Es verdad que el Banco Central Europeo (BCE) mantiene congelados los tipos de interés desde hace unos años, pero también lo es que las señales que indicaban una posible vuelta a los tipos en positivo para este año eran cada vez más frecuentes y aparentemente estaban a la vuelta de la esquina, ya que la Reserva Federal americana seguía incrementando sus tasas y la brecha entre los dos grandes bancos centrales se estaba abriendo si cesar.

Pero todo ese horizonte en el que las políticas monetarias estaban en condiciones de asumir un papel cada vez más agresivo se ha ido suavizando con el paso de los meses, en especial desde el otoño pasado. El reconocimiento de que la economía mundial está en fase de creciente paralización lo acaba de realizar el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Jerome Powell, en una intención en su país ante el Senado.

Powell ha descrito la nueva situación económica global aludiendo a “señales menos favorables al crecimiento” en la mayor economía del mundo, situación que es bastante coincidente con la europea y la de China, los otros grandes polos de actividad económica mundial, aunque la economía de Estados Unidos va claramente por delante de la europea.

La principal conclusión que se está obtenido tras estas afirmaciones apunta claramente a un frenazo en la estrategia de subida de tipos de interés que la Fed venía desarrollando desde hace más de dos años. En el año 2018 subió cuatro veces los tipos de interés, la última vez en diciembre. Este año de 2019 ha celebrado ya su primera reunión, pero sin decisiones alcistas. Los días 19 y 20 de marzo, la Fed tendrá su segunda reunión anual y los pronósticos son también neutrales, es decir, no se espera un retorno a la estrategia de subidas de tipos. Es más, para el conjunto del año se vaticinaban tres subidas de tipos pero ese pronóstico se ha recortado a dos subidas y en estos momentos ya se está especulando con la posibilidad de que el ejercicio transcurra con un entorno bastante más apacible. No e descarta incluso una ausencia de movimientos en los tipos de interés.

En Europa, el escenario es diferente pero la actuación del Banco Central Europeo, que tenía bastantes probabilidades de iniciar su propia fase de subida de tipos, parece que va orientada también al sosiego. Las previsiones económicas en la zona euro se han recortado en dos ocasiones en los últimos trimestres, Italia ha entrado en recesión y Alemania cerró el pasado año con crecimiento casi nulo en el último trimestre. Las voces de alerta han comenzado a sonar, de donde resulta que las políticas monetarias, que jugaron su papel estimulante de la economía en los años pasados y que se disponían a reanudar una fase algo agresiva justo ahora, vuelven a mirarse al espejo con serios motivos de preocupación. Es decir, con la probable actitud de volver a estimular el crecimiento económico alargando la fase bajista de tipos de interés (realmente ahora mismo están a tipo cero) e incluso recuperando mecanismos de apoyo a la liquidez, ya que bajar los tipos hoy ya no es una posibilidad real.