El dilema del Tesoro con los plazos y los tipos

Las autoridades financieras, el Tesoro, están realizando algunos intentos esporádicos de mejorar, alargándola, la vida media de la Deuda Pública española aprovechando que los tipos de interés se encuentran en posición muy ventajosa. De hecho, el 20% de la deuda española del sector público está en manos del Banco Central Europeo (BCE), el organismo que tiene potestad para determinar el nivel de tipos de interés que predomina en los mercados, no sólo para las operaciones que realiza el propio BCE directamente sino debido a la influencia que su política de tipos ejerce sobre el conjunto de los mercados.

En estos momentos, los tipos de interés de emisión que está padeciendo el Tesoro se encuentran en dos frentes distintos: los que se aplican a los activos de Deuda de menor plazo (Bonos a 3 años y Letras a los cuatro plazos a los que se emiten estos títulos, los de menor duración), todos ellos en niveles negativos. Es decir, el coste de pedir prestado este dinero es nulo para el Estado, gastos de gestión aparte. El oro frente es el de los títulos emitidos a plazos de 5 años o más, que tienen un coste, aunque se suele situar en torno al 1,20% en el plazo de 10 años y un poco más en los plazos de mayor vencimiento. En total, el coste medio de la Deuda Pública emitida se encuentra en estos momentos en torno al 0,64%. El coste medio de la Deuda Pública en circulación se sitúa en torno al 2,4%, aunque llegó a superar ligeramente el 4% en el año 2011.

Estos tipos de interés generan unos costes anuales que rondan los 32.000 millones de euros en la actualidad (31.400 millones previstos para el año 2019), aunque el nivel máximo de coste financiero de la Deuda Pública española llegó a los 47.500 millones de euros en el año 2013. Es decir, los bajos tipos de interés han permitido un recorte de los gastos financieros del Estado de un tercio, de forma que los costes actuales representan menos de dos tercios de los de hace unos pocos años.

En los próximos días, el Tesoro podría realizar una emisión extraordinaria de títulos a largo plazo (suele ser entre 8 y 15 años) para captar unos 5.000 millones de euros, similar a la que ya realizó hace algunos meses, de 10.000 millones, que contó con una elevadísima demanda. El atractivo de estas operaciones consiste en alargar el plazo de vencimiento de la Deuda Pública en circulación, que ahora es de unos 7,5 años.

Alargando el plazo de vencimiento de la Deuda Pública se logra pagar el mismo dinero, o incluso algo más en conjunto, durante un periodo más dilatado de tiempo, lo que permite rebajar los costes financieros a corto plazo. Pero el impacto no es tan positivo como parece, Los títulos a medio y largo plazo están ahora en los mercados de deuda más caros que en el corto plazo, en donde están a coste cero o negativo. La aparente bonanza que se deduce de un alargamiento en los plazos de amortización tiene como contrapartida el coste más elevado en los plazos medios y largos. Permite, eso sí, un desahogo en los vencimientos, aunque en los últimos dos años no se ha producido un agobio en el sector público a la hora de pagar la deuda.

En los momentos actuales de tipos bajos, mucho más a corto plazo, esta política de dilatación de las amortizaciones podría proporcionar algunos alicientes al aliviar la presión en cuanto a las emisiones. Sobre todo, en unos momentos en los que la política monetaria permisiva y de bajos tipos del BCE parece apostar por un cierto alargamiento en los plazos. Ya no se esperan subidas de tipos de interés en Europa para el año en curso ni quizás hasta bien entrado el año 2010. La búsqueda del equilibrio entre las dos posibles tácticas para la Deuda Pública española (alargar los plazos de vencimiento para amortizar con mayor relajación o eludir tipos más altos que los actuales aprovechando la política monetaria de relajación de tipos que está aplicando el BCE) pone al Tesoro ante un permanente dilema táctico de difícil gestión. En todo caso, la mejor alternativa es la de recortar el déficit público cada año y hacerlo a mayor ritmo que en la actualidad.