Previsiones económicas más débiles

El Ibex 35 subió un 9,6% en el mes de enero del año 2011. Este año, ocho después de aquella ganancia, el selectivo español ha mejorado un 6%, aunque se encuentra 2.000 puntos por debajo. Lo que media entre enero del año 2011 y el mes de enero del año 2019 que ahora concluye ha sido una etapa bastante dura con la segunda recesión consecutiva en pocos años y bastantes altibajos en los mercados de renta variable, pero la Bolsa se encuentra todavía por debajo de sus valoraciones de entonces.

Nada parece indicar que nos estemos adentrando en otra fase oscura en la economía española ni siquiera en la europea, aunque el año 2018 haya sido, según los balances preliminares, el más flojo en cuanto a crecimiento de los últimos cuatro ejercicios. De hecho, tasas de crecimiento del 3% como las que ha registrado la economía española de forma consecutiva entre el año 2015 (3,4%) y 2017 (3,0%), parecen ya a estas alturas fuera de nuestro alcance. Para el año 2018, las estimaciones más recientes, de este mismo jueves, han sido de aumento del PIB del 2,5%.

La realidad final no se desviará mucho de estos niveles, aunque lo que interesa ahora es saber hasta qué punto se mantendrá en el futuro este ritmo de crecimiento. Hay algunas razones para sospechar que el ritmo de avance de la economía está perdiendo fuerza.

De hecho, en el cuarto trimestre del año que acaba de concluir hace un mes ya se han producido algunos hechos llamativos e incluso algunos desajustes, aunque para sorpresa de muchos analistas, el crecimiento de las exportaciones, un 1,9% en el trimestre, ha logrado enmascarar un poco el balance total del año. También se ha producido un efecto significativo en el crecimiento por la vía de la actuación del sector público, que aportó alrededor de un tercio del crecimiento de los últimos meses del año, impulso que ha gozado del beneplácito del nuevo Gobierno y de algunas Autonomías.

La perspectiva para este año y lo que viene a continuación no parece que pueda beneficiarse de sorpresas tan positivas. De entrada, el papel estimulante del sector público en los próximos meses va a chocar con las probables limitaciones presupuestarias, no ya por el hecho de que el país no tenga a estas alturas una previsión de Presupuesto público más o menos inmediata sino porque el propio diseño del proyecto de Presupuesto ofrece serias dudas sobre la posibilidad de que se alcancen las previsiones de ingresos fiscales y, por lo tanto, puedan cumplirse los objetivos bastante elevados de gasto. Sobre todo si se presentan dificultades para cumplir con los objetivos de déficit establecidos.

Pero la mayor incertidumbre a estas alturas del año, a pesar del optimista arranque que han mostrado las Bolsas, es el escenario económico que nos rodeará en el entorno de la Unión Europea, en donde algunos países han rebajado sus previsiones de crecimiento (caso de Alemania, la locomotora habitual de la UE) y otros, caso de Italia, han entrado en números rojos, con una recesión que puede ofrecer síntomas de contagio en algunas otras economías de la zona. Es probable que España se mantenga a la cabeza del crecimiento económico dentro de la zona euro durante el año 2019, pero la diferencia respecto a nuestros vecinos no será tan generosa como en estos últimos años. Además, el apoyo que pueda recibir la economía española del exterior, y en particular del resto de la zona euro, presenta perspectivas claramente menguantes.