Dos graves percances en el empleo

De las cifras de empleo que acaba de ofrecer el Instituto Nacional de Industria, en la siempre interesante e imprescindible Encuesta de Población Activa (EPA), se pueden sacar conclusiones bastante optimistas, pero como conviene escarbar un poco en los interiores, hay también motivos, y no pocos, para una cierta cautela. Dos de ellos alertan sobre los riesgos futuros del empleo: la débil creación de empleo en el sector privado (sobre todo en el último trimestre del año) y la preocupante caída del empleo en el sector industrial a lo largo de todo el año.

La industria ha sido la gran decepción del empleo el pasado año, en particular durante el último trimestre. Perro ya en el conjunto del año 2018, la industria española ha cerrado sus balances con 3.000 empleos menos que a cierre del año 2017. Ha sido el único sector que durante el pasado año ha terminado en rojo en materia de empleo. La gravedad del dato se deduce enseguida cuando recordamos que en el año 2017, en España se crearon 132.200 empleos industriales (más del 20% del empleo creado en dicho año) mientras en el año 2016 la industria española incrementó sus efectivos en 115.700 personas, más del 25% del empleo creado en dicho ejercicio.

El balance del sector industrial en materia de empleo es, por lo tanto, ruinoso. La industria española es el gran motor de la exportación. Es patente el frenazo en el empleo industrial y en la actividad de este sector, algunos de cuyos segmentos están acusando los efectos negativos de la globalización y en especial de la crisis comercial internacional.

La otra gran anomalía que se puede observar en la evolución del empleo durante el pasado año ha sido, en especial durante el cuarto trimestre del año, la desigual contribución a la creación de puestos de trabajo realizada por el sector público en contraste con el sector privado. En el conjunto del año 2018 sigue por delante el sector privado, con 430.000 empleos, pero el sector público ha contribuido con nada menos que 136.200 nuevos puestos de trajo, de los cuales 43.400 se concentraron en el cuarto trimestre del ejercicio coincidiendo con una caída del empleo privado de 6.900 empleos menos.

En definitiva, el empujón del empleo durante el año 2018 se ha debido básicamente al empuje de actividades públicas, que han vuelto a recargar sus nóminas tras varios años de austeridad presupuestaria que se ha cebado de forma especial en sectores como la sanidad o la educación, ahora en fase de recomposición. Pero el sector privado aportó en cada uno de los dos últimos años algo más de 400.000 nuevos puestos de trabajo.

El sector público ha sido el verdadero artífice del empujón alcista del empleo durante el pasado año, gracias a una aportación adicional de casi 50.000 puestos de trabajo a la economía. Gracias a este empujón, España cuenta desde cierre del año 2018 con 566.00 personas más con empleo, el aumento más elevado de los últimos años. Mantener este ritmo de creación de puestos de trabajo es el reto que tiene la economía española en estos momentos en los que las dificultades económicas internacionales parecen apuntar hacia algunos sectores de la economía española, como su potencial exportador, que está dañando seriamente al sector industrial.