El BCE aleja la subida de tipos

La debilidad de la economía europea ha acabado, de momento, y como era de esperar, en un pronunciamiento de frenazo por parte del Banco Central Europeo (BCE). No hay a la vista posibles subidas de tipos de interés, que primero se anunciaron para la primavera del año 2019, luego se demoraron hasta el otoño y ahora los más optimistas las alargan hasta bien entrado el año 2020, es decir, más de un año por delante.

Hay que dar tiempo al tiempo para facilitar la esperada normalización monetaria. El entorno económico tiene que ser propicio. Los clientes de los bancos (empresas y particulares) viven más o menos plácidamente en la zona de los tipos cero mientras los bancos se desesperan al ver cómo pasan los meses y no llega la esperada subida de tipos, en la que les resultará más fácil arañar márgenes y obtener beneficios. La Reserva Federal americana lleva dos años subiendo tipos, que ya están en la zona del 2,50%.

Pero el BCE sigue en la zona cero, porque en su momento puso en marcha unas medidas de apoyo a la economía gracias a las cuales los países de la zona euro han logrado disponer de crédito barato y abundante además de financiación más barata para los Estados. La disparidad entre la Fed y el BCE puede ser fuente de problemas monetarios para el sistema porque en principio este enorme diferencial de tipos de interés refuerza el papel preponderante del dólar en la escena internacional y podría ayudar a la competitividad de las exportaciones europeas (gracias al euro más barato) de no ser porque a escala internacional hay un conflicto comercial importante que está frenando los intercambios comerciales entre las grandes economías y bloques mundiales, lo que de momento no resulta nada favorecedor para la UE, la zona cuya economía depende en mayor medida de los mercados de exportación.

Ante este panorama, el BCE ha optado este jueves, en su primera reunión de la directiva en el año 2019, por dilatar los plazos de apoyo a la economía. No es el momento para suprimir estímulos. Subir tipos de interés en las presentes circunstancias podría convertirse en un castigo adicional a la actividad económica. Realmente, lo que necesita la economía es mantener en pie los estímulos monetarios e incluso reforzarlos. No sería de extrañar que el BCE vuelva sobre sus pasos y recupere las medidas de apoyo a la liquidez, suspendidas a finales del año pasado, mediante la aplicación de nuevo de las compras masivas de activos.

En todo caso, el alargamiento de la política monetaria permisiva, con bajos tipos de interés, puede ser una buen a noticia para algunas economías como la española, cuyo elevado endeudamiento público puede convertirse en un importante obstáculo para el crecimiento futuro. España es uno de los miembros de la Unión Europea con mayor vulnerabilidad frente a una etapa de subidas de tipos de interés dado el elevado peso que representa la Deuda Pública en relación con el conjunto de la economía.