Ajustes de empleo en aumento

Mientras los analistas y expertos hacen cábalas sobre el escenario macroeconómico y sobre las previsiones de crecimiento para el año 2019, con expectativas claramente a la baja, el ambiente empresarial se está caldeando con el anuncio de diversos planes de recortes importantes de plantillas. No hay un rasgo común a todos los planes de ajuste que se han anunciado en las últimas semanas e incluso en los últimos días, pero sí predomina un claro interés por mejorar la productividad y los beneficios de las empresas, recortando costes generales y tratando de mejorar el grado de eficiencia.

El empuje de los cambios tecnológicos no está tampoco exento de las motivaciones que esgrimen algunas empresas aunque en ocasiones se trata de una mezcla de varios factores. Los planes de ajuste de empleo, en especial los que afectan a España, se producen en unos momentos en los que la economía ofrece unas cifras bastante alentadoras, tras cuatro años de crecimiento cercano al 3%, si bien todo parece indicar que el PIB ha iniciado una cuesta abajo, por fortuna moderada, como el propio Gobierno ha reconocido esta semana, al rebajar la previsión del PIB para 2019 al 2,2%, una décima menos que el año recién cerrado. Con todo, la debilidad que empieza a percibirse en la economía española es aún mayor en el conjunto europeo. España crecerá más que los países de primera fila en la zona euro. Pero ni siquiera con este panorama dejará de haber empresas que se vean obligadas a acometer ajustes de cierta consideración.

En algunos casos, los recortes de personal afectan a empresas españolas pero hay también programas de reajuste a escala europea, como el que acaba de anunciar, sin concretar apenas datos, Ford Europa, que está muy presente en España con su importante factoría de Almusafes en Valencia. Ford tiene más de 50.000 empleados en Europa y de ellos algo más de 8.000 trabajan en la planta española. Al parecer, Almusafes será de las factorías menos afectadas por los planes de reajuste europeo de la multinacional americana, ya que, al contrario, esta planta se ha beneficiado en algunos momentos de reajustes de personal y de modelos de coches en otras factorías europeas, lo que ha situado el número de sus empleados en Almusafes en máximos históricos.

Pero los recortes de empleo sí que van a afectar a otras plantas instaladas en España, empezando por las dos que tiene Alcoa en Galicia y Asturias. El conflicto está ya abierto y puede desembocar en una reducción apreciable de la presencia de esta empresa industrial en suelo español. En los últimos días, Vodafone y CaixaBank se han sumado al grupo de compañías con planes de reducción de plantilla, que en el caso de la empresa de telecomunicaciones podría afectar a casi un 25% de su plantilla, unos 1.200 empleados.

Los planes de la entidad financiera afectarán a unos 2.000 empleados, cerca del 7% de la plantilla total, con el cierre de más de 800 oficinas en todo el país. El sector financiero tiene ya un largo recorrido de ajustes de capacidad, que se han llevado por delante alrededor de un tercio de las oficinas existentes hace una década y cerca de 100.000 empleos en los años de crisis. El proceso aún está por lo que parece lejos de hacer finalizado. La actual fase de ajuste de capacidad tiene como principal motivación el cambio tecnológico y las nuevas formas que están imponiéndose en las relaciones entre clientela y entidades. El negocio bancario está experimentando una revolución que posiblemente esté lejos de haber encarado su fase final.