Microsoft recupera el mando tecnológico

Las empresas tecnológicas, básicamente estadounidenses, finalizan el año como líderes indiscutibles por su valor bursátil. Hace pocos meses representaban el 34% del valor de las 100 mayores empresa mundiales, lo que refleja bien el papel predominante de la tecnología en la economía global y, por derivación, el predominio de Estados Unidos, y últimamente también de China, en el escenario económico mundial.

Hace un decenio, las petroleras ocupaban las posiciones de privilegio. Los bancos también tuvieron sus momentos de gloria, aunque más fugaces. Y las empresas industriales, sobre todo el automóvil, también brillaron en las alturas con liderazgos que ya suenan a un pasado bastante remoto. Frente al 34% que representan las compañías tecnológicas en la capitalización global de las 100 mayores empresas mundiales, el sector financiero se ha reservado la segunda plaza, con un 19% mientras el sector farmacéutico y químico ocupa la tercera, con un 12%. La energía está ya en la cuarta plaza, con el 7,8% de la capitalización mundial. La industria está ya en la cola, con apenas un 2% del valor del conjunto de las 100 mayores empresas.

Al finalizar el año 2018 se confirman las posiciones de liderazgo de finales del año anterior aunque se ha producido en las últimas semanas un cambio, que quizás no sea solo de matiz, en la cabecera, ya que Microsoft, la más veterana entre las grandes compañías tecnológicas, ha tomado el mando sustituyendo a Apple como la empresa más valiosa del mundo. Microsoft ha recuperado terreno reinventándose como empresa de tecnología especializada en el tratamiento masivo de datos y en la gestión del almacenamiento en lo que ahora se denomina “la nube”, ese espacio virtual que ejerce de gran almacén invisible en el que se mueven y se gestionan los datos que circulan por el mundo en toda su amplia dimensión.

El consejero delegado, nacido en India, Satya Nadella, cumplirá dentro de escasas fechas cinco años al frente de la compañía que lo ha sido todo en el mundo de los PC pero que no se resigna a quedarse anclada en su oficio fundacional, con el riesgo de ver su liderazgo amenazado por los recién llegados al negocio tecnológico, como Google, Facebook, Apple y otros. Nadella ha dado un vuelco total a la cultura corporativa de la empresa fundada por Bill Gates, ha abordado una arriesgada política de adquisiciones (Linkedin, la más cara, por 26.000 millones de dólares, adquirida hace apenas tres años) y podría protagonizar pronto nuevas operaciones. Las acciones han subido con fuerza en los últimos meses y el valor de la empresa se encuentra en máximos históricos.

Las cuatro mayores empresas mundiales, las cuatro estadounidenses, asientan su liderazgo por capitalización bursátil en la tecnología, aunque en el caso de Amazon (que acaba el año en tercera posición) el oficio está a mitad de camino entre la tecnología y la distribución.

El liderazgo tecnológico se refleja en la presencia de siete compañías entre las diez más capitalizadas del mundo, ya que a las cuatro principales (Microsoft, Apple, Amazon y Alphabet o Google), se suman Facebook, también estadounidense, y las chinas Tencent y Alibaba. Las tres empresas que completan el cartel de las diez mayores (Berkshire, Johnson & Johnson y JP Morgan), son también estadounidenses aunque dedicadas a sectores diferentes a la tecnología.

De las 100 mayores empresas mundiales, 56 son de Estados Unidos y 20 de Europa, con otras 19 de Asia, casi todas chinas. En el mundo tecnológico, Europa no cuenta con ninguna empresa relevante, ya que el predominio se lo distribuyen Estados Unidos y China, con especial relevancia en el primero de los dos. La ausencia de Europa del tablero de grandes empresas tecnológicas es asunto que debe hacernos reflexionar. La mayor empresa europea es la Royal Dutch, petrolera y química. La segunda, una alimentaria suiza, Nestlé mientras la tercera plaza en Europa la ocupa otra empresa suiza, la farmacéutica Novartis. Europa ha quedado anclada en los oficios clásicos, en los que el crecimiento ha sido notoriamente más modesto.