El euro todavía no es mayor de edad

El euro  cumple 17 años de existencia como moneda en circulación, 20 años como divisa financiera. Tres años después de su fundación, el primer día del año 1999,  los euros empezaron a circular  a principios del año 2002 por los países miembros. El euro valía en España 166,386 pesetas, una cifra que nos aprendimos de memoria todos los españoles porque ya todo se  valoraba en euros, hasta el café de las mañanas. El traslado de una a otra divisa facilitó un salto de cierta importancia en los niveles de precios, pero la economía y los usos cotidianos de los españoles pronto  asimilaron la nueva  unidad de medida.

Cuando se cumplen estos 20 años de vida,  el balance del euro tiene claros y oscuros, ahora que ya tiene en su historial una crisis financiera a sus espaldas y momentos brillantes como divisa de reserva utilizada de forma creciente por numerosos países y actividades, hasta el punto de haber conquistado pronto la segunda plaza mundial, naturalmente tras el dólar, que se mantiene como el rey de las divisas de todo el mundo. Máxime ahora que la política monetaria de su banco central se encuentra liderando una fase alcista de los tipos de interés, que está derivando muchos recursos globales hacia  el dólar  mientras la zona euro se mantiene maniatada por una política monetaria radicalmente opuesta a la estadounidense, con tipos estancos.

La vida del euro, ahora que se cumplen 20 años de su fundación, ha entrado en una cierta fase de reconsideración en  los dos últimos años. Sin el respaldo de una economía  sólida, la  valía del euro  pasa por momentos delicados. Hay al menos dos motivos que, mirando de soslayo al dólar, deberían asentarse en Europa para que el  valor del euro  consolide su  potencial alcista y su fortaleza. La primera razón que manejan los expertos para buscar un euro más sólido pasa por la creación de una auténtica unión bancaria en la zona euro, precisamente una de las diferencias más palpables entre las dos divisas.

A pesar de la crisis del año 2008, el sistema bancario estadounidense aporta al  dólar una  posición de solvencia y de credibilidad que los inversores aprecian de forma notable, lo que aporta a la divisa estadounidense un plus de solvencia y credibilidad, lo que a la postre repercute en el valor de la divisa. Europa lleva seis años negociando esa unión bancaria pero todo parece indicar que restan algunos pasos importantes para culminar su creación, entre ellos uno que tiene  una especial significación, el fondo de garantía de los depósitos de la clientela bancaria. Hay otras premisas y procedimientos sobre los que ya existe bastante coincidencia e incluso plenitud de acuerdo.

La segunda premisa radica en el mecanismo fiscal y presupuestario que permita efectivamente avanzar en la creación de espacio económico común, con reglas  semejantes para todos y con supervisión común, lo que se traduciría en un Presupuesto único para la Unión Europea. Difícil tarea dadas las discrepancias entre los planteamientos de los países que forman parte de la UE y los que pertenecen a la zona euro.  No es pensable que una unidad de acción y ejecución en cuestiones presupuestarias y fiscales, con objetivos de déficit y de recaudación similares,  llegue a buen  término antes de un lustro, según señalan los analistas más  optimistas.