La crisis ha cambiado el reparto geográfico

Hace ya algunos meses que la economía española, con algún retraso respecto a la mayoría de los países europeos, ha recuperado el nivel de producción y renta que el país tenía en el año 2008, cuando comenzó la crisis económica y financiera de la que aún se perciben numerosas heridas y consecuencias. La razón del retraso  respecto a nuestros vecinos con el que España ha recuperado sus niveles de riqueza de los años de expansión de hace una  década  reside sobre todo en el hecho de que la economía española  registró una depresión más profunda que el resto.

A partir del año 2013, la recuperación ha sido vigorosa y con mayor énfasis en España que en el resto de Europa, pero con ello  ha logrado recuperar parte del retraso pero no en su totalidad. Es decir, España está hoy en unos niveles de creación de riqueza superiores a los del año 2008, pero esa superación la han  conseguido antes en otros países de nuestro entorno. Además, en el caso español, la depresión económica no ha logrado hacerse extensiva al nivel de empleo y, además, ha sido una recuperación  territorialmente irregular, de la cual han participado las Autonomías en diversa proporción, unas más rápidamente que otras, por lo que puede constatarse que la crisis económica de estos últimos años  todavía sigue estando presente de algunas zonas de la geografía española.

Una de las razones ha sido el hecho de que España ha tenido que afrontar dobles tareas en estos últimos años. En particular, lo que ha sido percibido con mayor claridad es  el cambio de modelo económico del que tantas veces se suele  hablar como si fuera una tarea de un corto espacio de tiempo.

España se ha apoyado estos años de recuperación en tres sectores, el turismo, la exportación y la demanda interna. Y en la medida en que estas tres actividades están repartidas de forma bastante desigual a lo ancho del territorio español, las disparidades de renta entre unas Autonomías y otras se han       agudizado, aunque los cambios no siempre han logrado modificar el orden de importancia según la renta por habitante.

Las zonas de la geografía española, según los últimos datos del INE, que mejor han logrado reaccionar en la salida de la crisis han sido Madrid, que ya está por encima de los niveles del año 2008 desde el año 2015 con un PIB que supera  el del año 2008 en un 7% en términos reales, mientras Murcia ocupa la según da plaza, con un  aumento en este periodo  del 5,4%, incremento similar al de las Islas Baleares, con el 5,1% de aumento.

País Vasco y Navarra están un 3% o  más por encima de sus niveles del año 2008. Cataluña, quizás afectada por  la inestabilidad de los dos últimos años, se ha quedado algo rezagada respecto a las demás, con un aumento del 2,7% del PIB sobre los niveles del año 2008. El resto del país estaba todavía a finales del año 2017 por debajo de sus niveles de creación de riqueza de hace nueve años.  Las diferencias  en el ritmo de crecimiento han sido apreciables en este periodo de tiempo, lo que  tendría que servir de motivación  para darle un nuevo enfoque a la financiación regional del país. Un enfoque en el que habría que tomar en consideración otros factores, no solo  el modelo de crecimiento o la actuación de los sectores más dinámicos, sino las transferencias de rentas, en especial a través del sector público y de la Seguridad Social.  Una vez incorporados estos últimos factores, las disparidades de renta por habitante ofrecen lecturas interesantes.