Los impuestos no frenan la vivienda

La vivienda se ha convertido en España en la fuente de alimentación de ingresos fiscales más poderosa. Alrededor de la tenencia en propiedad de inmuebles, el sector público ha edificado un fenomenal sistema de recaudación al que se han entregado con voracidad tanto el Estado como sobre todo las Autonomías y los Ayuntamientos.

La OCDE, la organización de los países más desarrollados, acaba de publicar su informe anual sobre la fiscalidad en el que se destaca el papel que en España juegan los impuestos ligados a la propiedad de inmuebles. No sólo por la cuantía que ha alcanzado esta recaudación sino por su crecimiento espectacular en los últimos años. Un ejemplo bastante llamativo es el del Impuesto de Bienes Inmuebles (el IBI), que corre a cargo de los Ayuntamientos, cuya recaudación se ha multiplicado por ocho desde el año 1990.

El sector público ha encontrado en la tenencia de viviendas un auténtico yacimiento de recaudación fiscal, gracias al cual cubre la mayor parte de sus dispendios y necesidades. No es de extrañar esta utilización de la vivienda como fuente de recaudación, ya que se estima que en España el 77% de los ciudadanos tiene piso propio, pagado ya o en fase de amortización, pero en todo caso sujeto al pago de importantes tributos, entre ellos el IBI.

Este 77% de población con vivienda propia es un porcentaje muy superior al que se observa en el resto del mundo desarrollado, en donde el alquiler juega un papel mucho más destacado que en España. El español medio ha considerado siempre, o casi siempre, que la propiedad de una vivienda es una forma de atesorar un patrimonio con el que afrontar la jubilación o los imprevistos del futuro. Y esta creencia ha sido explotada por los poderes públicos para exprimir al máximo el potencial de recaudación de tributos.

La tendencia a la compra de piso propio no parece debilitarse, según las cifras que hemos ido viendo en estos últimos años en los que la recuperación de la economía, del empleo y de la renta disponible se han unido para mantener alta la compra de viviendas. Un estudio que acaba de presentar CaixaBank asegura que las ventas de pisos se van a mantener en alza durante los próximos años, con aumento de casi un 12% en este mismo año y de más del 7% a lo largo del ejercicio próximo, por lo que el manantial fiscal que representa la vivienda para el sector público no se verá amenazado.

Más aún si se tiene en cuenta que una de las vertientes en donde la fiscalidad encuentra sus mayores posibilidades de crecimiento es en las transacciones de inmuebles, gravadas con varios impuestos de elevada cuantía. A pesar de los altos grados de presión fiscal que afectan a la vivienda, tanto a la transacción de pisos como a la tenencia de los mismos, el sector sigue creciendo con vigor. El hecho de que el pago de un piso (es decir, de las cuotas de financiación hipotecaria) represente en la actualidad alrededor del 32% de la renta disponible, no ha frenado la intensa actividad del sector. Los analistas están convencidos de que esta apetencia no se verá afectada negativamente si suben los tipos de interés, ya que en el supuesto de una subida de tipos hasta el 2%, la parte de la renta disponible que se dedicará al pago de hipotecas podría subir al 39% de la renta. Ni en esa hipótesis, que puede darse en los dos o tres próximos años, la venta de pisos se mantendría igualmente al alza. Hay que tener en cuenta que en el momento de inicio de la última crisis, en el año 2008, el peso de las cuotas hipotecarias llegó a representar más del 52% de la renta disponible. Y ese año, las transacciones de viviendas alcanzaron cifras históricas.

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