Inflación y precios eléctricos

La tasa de inflación se mantiene  estancada  en niveles algo superiores al 2% anual. En agosto, según las primeras previsiones del INE, la  tasa se ha situado en el 2,2% anual,  igual que en el mes  de julio. Es el cuarto mes consecutivo en el que la tasa de inflación anual se mantiene por encima del 2%. En paralelo, la inflación denominada subyacente, la que no  tiene en cuenta los elementos más  volátiles y cíclicos del IPC, apenas supera el 1%, un nivel en el que se mantiene desde hace más de dos años. En julio pasado, la inflación de este perfil se situó en el 0,9%. Por lo tanto, la economía española mantiene unas tasas de encarecimiento de los precios bastante razonables, aunque no exentas de distorsiones.

La inflación, en efecto,  se está viendo muy influenciada en estos últimos meses por el elevado precio de la electricidad, ya que se están empleando a fondo algunas  fuentes de energía caras y, por el contrario, hay  una escasa utilización de la energía eólica y de la hidráulica, a pesar, en lo que se refiere a esta última, de la elevada  ocupación de los embalses ya que la primavera de este año ha sido especialmente generosa en lluvia y, por lo tanto, los pantanos se encuentran a niveles de ocupación bastante más elevados de lo que suele ser habitual por estas fechas del año.  De hecho, durante los primeros meses del año,  la tasa de inflación española se ha situado incluso por debajo del 1%, es decir, menos de la mitad de lo que muestran en la actualidad. Es a partir del mes de mayo cuando los niveles de precios han empezado a tensionarse al alza.

Aquellos  embalses que tienen centrales de  producción de electricidad no están  suministrando  el fluido eléctrico que  permitiría compensar otras fuentes más caras.  La corriente que procede de las centrales de gas y de la importación, así como del carbón han elevado su contribución a la generación eléctrica y este hecho ha empujado al alza los precios de la luz a la mayor parte de los consumidores.

El impacto de estas distorsiones eléctricas en las economías familiares está siendo considerable de unos meses para acá. Como la elevación de las tarifas eléctricas y la tensión al alza en los precios han erosionado de forma gradual y creciente el poder adquisitivo de las  rentas familiares, nos hemos encontrado por primera vez en varios años con una pérdida efectiva importante del poder adquisitivo, en un contexto de salarios estancados.

La disparatada subida del precio de la electricidad no obedece tanto a factores incontrolables como a la  inadecuada política energética que se está aplicando en  estos últimos años.  Se podría decir que casi la mitad de la actual tasa de inflación tiene su origen en el manejo inadecuado de la política energética del país, ya que los precios mayoristas de la electricidad podrían ser ajustados a las necesidades de  una política de estabilidad económica. Las familias están pagando un  exceso de tarifas derivado del empleo inadecuado de las fuentes energéticas del país lo que requeriría una cierta reflexión sobre la forma de frenar las desmesuradas elevaciones de los precios mayoristas de la luz.