México y EE.UU., un buen acuerdo

El acuerdo comercial entre Estados Unidos y México, que finalmente parece encarrilado a  falta de  los últimos detalles y la eventual adhesión de Canadá, además de la ratificación en las Cámaras, ha sido bastante bien recibido en medios económicos y empresariales tanto en Norteamérica como en Europa. Hay muchos intereses en juego, en especial en algunos sectores, como el del automóvil, con empresas de primera fila afectadas, dada su fuerte presencia en el mercado mexicano.

La actividad industrial en la industria automotriz mexicana está plenamente volcada con  el mercado de su vecino del norte, ya que tanto la industria de ensamblaje final como la industria auxiliar, han ido montando sus filiales en el país  centroamericano, con la vista puesta en Estados Unidos. México monta más de 4 millones de coches cada año, claramente por encima de la industria española, que está tratando de alcanzar los 3 millones de unidades anuales y está cerca de conseguirlo. Ocupa la séptima plaza a nivel mundial mientras España es la octava potencia del mundo en unidades ensambladas.

La firma del acuerdo entre México y Estados Unidos es un buen motivo de satisfacción  para otros países, algunos de ellos europeos, como Alemania, con numerosas plantas de montaje en  México, o como España, de donde proceden numerosas empresas especializadas en la producción de componentes para la industria principal, la que ensambla los coches.

Este acuerdo, por otro lado, contribuye a quitarle un poco de dramatismo a las querellas comerciales que  desde hace meses viene  atizando el presidente estadounidense, aunque los esfuerzos de Trump están como es lógico más centrados en frenar el agresivo crecimiento del déficit comercial de Estados Unidos con China. Este país se ha convertido en una importante amenaza económica e industrial para Estados Unidos, lo que no sucede con México, que puede  asumir más la condición de aliado que de rival, aunque una parte de las precauciones que ha mostrado Estados Unidos frente a México  procede de la condición mexicana de puerta de entrada al mercado estadounidense de los productos procedentes de terceros países, en buena medida europeos.

El cierre de la negociación comercial entre los dos países norteamericanos y México  es además un buen paso para que la economía centroamericana vea alejarse el fantasma de la crisis que en estos momentos afecta a un importante segmento del mundo emergente, como economías como la de Turquía y la de Brasil, además de India, a la cabeza de la ola recesiva que se ha iniciado en vísperas del verano, con la crisis de la lira turca.

Encabezadas  por el peso argentino y por la lira turca, algunas de las divisas  más relevantes del mundo emergente corren el riesgo de favorecer un efecto de contagio entre algunas zonas económicas importantes de la economía mundial. Brasil y Rusia forman parte de ese grupo de divisas afectadas ahora mismo por serios problemas, que la subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense puede agravar.

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