La deuda pesa menos a las familias

El agobio que las familias españolas han  sufrido en los años duros de la crisis con los costes financieros, derivado de sus altas deudas, ha disminuido de forma drástica en los últimos años. Un reciente estudio elaborado por BBVA  pone cifras a este asunto al estimar que el descenso  de los costes financieros que soportan las familias ha descendido un 71% desde el año 2008 hasta finales del año pasado. El porcentaje equivale a unos 38.000 millones de euros de menos coste de los créditos, lo que explica en buena medida el crecimiento del consumo privado que ha experimentado la economía  española en estos últimos años, dando vigor al crecimiento del conjunto de la economía, es decir, al crecimiento del PIB.

Este alivio financiero facilitará una menor vulnerabilidad de las economías familiares  ante crisis económicas que se presenten en el futuro, que las habrá. Sobre todo en el terreno estrictamente financiero, ya que   el motivo que ha hecho posible este descenso de los costes financieros de las familias se apoya en buena medida en el drástico descenso de los tipos de interés. También en un menor nivel de deuda, por amortización de parte del principal.

El bajo nivel de los tipos de interés no va a durar toda la vida. Es más, después de varios años de medidas de estímulo para apoyar el crecimiento económico, el Banco Central Europeo (BCE) se dispone a abandonar su actual política de tipos cero para iniciar un proceso de subidas a partir de mediados del año 2019, según las previsiones que se manejan en medios financieros. La subida no será brusca pero será una subida al fin y al cabo, que podría  elevar los tipos de interés a niveles  similares a la tasa de inflación, es decir, en torno al 2% a la vuelta de uno o dos años. Incluso  por encima de ese nivel, si la economía lo permite. Para entonces, la situación  financiera de las familias españolas debería haber mejorado de forma sensible para evitar que vuelva a repetirse una presión sobre las economías domésticas como la que muchas padecieron hace cuatro o seis años.

Para evitar un nuevo estrés financiero, el grado de endeudamiento de las familias españolas, pese a haberse reducido de forma considerable en estos años, sigue  todavía  muy elevado y desde luego por encima de la media de los países europeos, en donde algunos ciudadanos, como los  daneses, los holandeses o los ingleses parecen vivir de forma permanente por encima de sus posibilidades e incluso muy por encima, como es el caso de Dinamarca, en donde la deuda representaba hace poco (datos del año 2016) el  257% de la deuda familiar.

Si se mide  el nivel de deuda de las familias en España   y se compara con su renta bruta disponible, la situación llegó a ser asfixiante en el año 2007, cuando la deuda representaba ya el 134,7% de la renta, un porcentaje que por aquel entonces superaba a la media de la  Eurozona en  unos 41 puntos. Era la época del  endeudamiento  disparado  de la mano del fuerte crecimiento de la apetencia por la adquisición de bienes inmuebles.

La deuda ha bajado su enorme presión sobre la renta familiar en los últimos años y ahora representa ya algo más del 99% de la renta bruta disponible. Es un porcentaje muy inferior al de hace unos años, pero todavía poco tranquilizador ya que, entre otras comparaciones posibles, supera en unos 10 puntos a la media europea de la Eurozona.