Sombras sobre la economía

El trayecto presupuestario se presenta complicado para el Gobierno de Sánchez tras la ruptura del consenso político que dio el billete de Moncloa al actual presidente. Las cuentas del año 2019 arrojan altas dosis de  incertidumbre. Y ese es un mal asunto para la economía española, cuyos agentes principales necesitan algo de confianza interna con la que contrarrestar la suma de incertidumbres externas.

Todo parece apuntar hacia unas elecciones anticipadas porque las alternativas (pactos con los partidos nacionalistas o con Podemos)  desvirtuarían de forma radical el rumbo político y económico del actual Gobierno. La reanudación del curso político tras las vacaciones del verano ofrece grandes incógnitas. Y un estado de incertidumbre, sobre todo con el Presupuesto público en el aire, agudiza la paralización de los procesos  de toma de decisión en la economía.

En este clima incierto, las previsiones empresariales están viéndose sometidas a una gran inseguridad, lo que puede afectar al ritmo de crecimiento económico. Hay algunas variables que pueden verse afectadas si la política económica del Gobierno flaquea y si el Presupuesto no ofrece las suficientes garantías. Una de ellas es la inversión.

Las empresas están frenando sus decisiones en esta materia, según empiezan a reflejar algunas encuestas anticipativas, y ello tendrá efectos negativos sobre el empleo, una vez se haya superado la euforia estacional de estos meses de verano. Las  últimas cifras de empleo conocidas la semana pasada alentaron algunas expectativas de mejora del curso de la economía hasta el punto de facilitar una revisión al alza en el crecimiento del PIB. La mejora del empleo y sobre todo de la población activa han aportado, en conjunto,  nuevos elementos de optimismo, cuyo traslado a la actividad económica no tendría que hacerse esperar. Pero esta expectativa tan favorable puede verse agostada por el frenazo inversor y por la caída de las expectativas empresariales.

La aparición de estos elementos contradictorios entre sí se podría ver agravada con algunos otros factores que han ido ganando peso en las  valoraciones de los medios económicos, como el conflicto comercial internacional o la inestabilidad de los precios de la energía.

Las cifras de comercio exterior en los dos o tres últimos meses han puesto de relieve una flaqueza en la intensidad exportadora que no se conocía desde hace diez años.  También las importaciones se han debilitado, en parte debido a la correspondencia entre estas y las ventas al exterior, ya que la industria española necesita muchos productos intermedios que luego exporta en forma de productos finales, de modo  que hay una estrecha interrelación entre compras y ventas al exterior. Lo cierto es que el comercio exterior ha ido a peor en los meses más recientes. El horizonte de cara a los meses de la segunda mitad del año es incierto y está incrementando la inseguridad de los medios económicos, así como entre los consumidores y los inversores. El Gobierno tendrá que  valorar si se puede gobernar un país con una paralización de las decisiones políticas y económicas, que amenazan con bloquear la continuidad del crecimiento de la economía.