El empleo tira de la economía

Si algo está funcionando  bien en la economía española en los cuatro últimos años y lo hace de forma persistente, casi sin desmayo, es la creación de empleo. Más de 2,4 millones de puestos de trabajo han  elevado ya a 19,34 millones de personas las que  tienen un puesto de trabajo, aunque sea temporal. La crítica habitual de los sindicatos cuando se publican las estadísticas del mercado laboral no tiene más recurso que sacar a colación el asunto de la “calidad del empleo”, que califican  en el mejor de los casos de mejorable, ya que consideran que la elevada temporalidad (por fortuna, en regresión en los últimos meses respecto al empleo fijo) es una cuestión que desmerece las espléndidas estadísticas que ofrecen periódicamente los organismos públicos.

El INE acaba de dar a conocer las del segundo trimestre del año, es decir, el periodo que finalizó con el mes de junio. Las cifras del INE no presentan el saldo final del periodo de que se trate sino la media del trimestre en cuestión. En este segundo trimestre hay que recordar que no hubo Semana Santa, que este año ocupó los últimos días del mes de marzo.

El hecho de que las cifras del segundo trimestre sean las mejores en muchos años para este mismo periodo añade por lo tanto un  mérito adicional y sobre todo reflejan  la buena marcha de la economía. España tiene nuevo Gobierno desde que a primeros de junio el socialista Pedro Sánchez logró que prosperara la moción de censura que le aupó al Gobierno. Si alguna influencia puede  atribuirse al Gobierno de turno,  la presencia de las nuevas autoridades gubernamentales apenas cubre un mes del  segundo trimestre cuyas estadísticas de empleo acabamos de conocer. No hay por lo tanto motivos sustanciales para sostener que la llegada de los socialistas al poder haya podido tener influencia en la evolución de la economía y del empleo durante el segundo trimestre del año. Habrá que esperar al tercer trimestre.

La cosecha, en todo caso, ha sido excelente en este segundo trimestre del ejercicio, con aumento del empleo en  un 2,8% en términos anuales, unos 530.800  nuevos ocupados en doce meses.  Es decir, el ritmo de crecimiento del empleo se asemeja mucho al de la economía, al del PIB, para el que se vaticina un incremento del 2,6%  o algo superior en este periodo. Algunos analistas, al ver las cifras de empleo del segundo trimestre del año, bastante superiores a las que se vaticinaban, ya han comenzado  a especular con una posible aceleración del PIB en relación con lo que se esperaba, lo que indicaría un  posible aumento por encima del 3% en el año.

Una de las razones de esta potencial aceleración en el PIB podría residir en el importante aumento del número de horas trabajadas en el periodo, que ha subido en un 5,3%,  un incremento que no se había producido desde hace años. En sintonía con este dato, en el trimestre se ha producido también un aumento de la población activa, un dato que refleja el  estado de ánimo de la población en relación con las expectativas de empleo.  El aumento de la población activa  denota entre otras cosas  una mayor esperanza de encontrar un puesto de trabajo, un estado de ánimo que es  relativamente novedoso en estos últimos años, al menos con la intensidad con la que lo reflejan las cifras de este segundo trimestre del año.

Puede considerarse que se trata de un indicador adelantado, que ofrece buenas perspectivas para el  empleo a corto y medio plazo, lo que debería contribuir a mejorar aún más la bajada de la tasa de paro, que ya se ha situado en el 15,28% de la población activa. Su mejora tiene todavía un largo recorrido por delante.