Europa pagará por la guerra comercial

El galimatías que está organizando el presidente estadounidense Donald Trump con las represalias comerciales y arancelarias  está empezando a pasar factura a las previsiones de crecimiento económico.  La Unión Europea puede ser uno de los primeros afectados. Este jueves, la Comisión Europea ha rebajado en dos décimas su previsión de crecimiento del PIB para el año 2018 hasta el 2,1%, una previsión que había sido revisada al alza anteriormente en dos ocasiones pero a la que ahora le pone algo más que un freno significativo.

La rebaja tiene matices importantes, ya que este promedio es el resultado de rebajas de diverso calibre. La economía más perjudicada entre las grandes es Alemania, que ve recortada su previsión en cuatro décimas, hasta el 1,9%. Francia pierde tres décimas en el nuevo pronóstico hasta el 1,7%. Son los dos granees perjudicados y ambas economías crecerán por debajo de la media europea.

El desfallecimiento de Alemania está directamente relacionado con la querella comercial permanente en la que viven los países desarrollados tras las abiertas amenazas de Trump, dispuesto a poner en positivo el saldo de la balanza comercial de su país a toda costa. Una tarea  para la que Trump se ha puesto un plazo de uno o dos años. La brevedad del plazo es inversamente proporcional con la dureza de las medidas, ya que Estados Unidos cerró el pasado año con un desequilibrio en sus cuentas comerciales con el exterior de 566.000 millones de dólares. Cerrar este enorme agujero en dos años requerirá una auténtica revolución comercial. Y es en lo que estamos.

Pero las cifras de déficit  están muy desigualmente repartidas, lo que puede implicar una cierta tranquilidad para Europa. Alemania es el país europeo con mayor superávit con Estados Unidos, unos 64.200 millones de dólares  el pasado año 2017.   Pero es la cuarta potencia mundial en la cuantía de este déficit ya que el caso verdaderamente preocupante para los americanos es el de China, que por sí sola tiene un superávit de unos 375.000 millones de dólares, es decir, alrededor del 66% del déficit total  comercial de Estados Unidos.  México se ha colocado como el segundo socio comercial de Estados Unidos por la cuantía del déficit comercial, con más de 71.000 millones de dólares, por delante de Japón, que ocupó el pasado año 2017  la tercera plaza,  con cerca de 69.000 millones de dólares.

Los palos que está dando Trump a diestro y siniestro tienen por lo tanto una escala que por fortuna parece menos  amenazante para la zona euro,  ya que el déficit con Alemania representa menos del 12% del total.  Si las amenazas arancelarias se centran en los principales países que generan  la mayor cuantía del déficit comercial, las economías europeas tienen por delante tres colegas de mucha mayor responsabilidad. China es, con diferencia, el gran problema comercial que deberá afrontar Estados Unidos. Otra cosa es cómo repercutirá una guerra comercial y económica abierta entre China y EE.UU. y en especial cómo puede influir en Europa. Las cifras en juego son demasiado elevadas como para que esta influencia sea de menor cuantía, lo que justifica la rebaja de las previsiones  económicas lanzadas este jueves por la Unión Europea.

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