El petróleo enturbia la fiesta

Uno de los más importantes apoyos con los que ha contado la economía española en los últimos años ha sido el moderado precio del petróleo, al que se ha unido un significativo  apoyo de tipo cambiario, ya que la valoración de la divisa europea  ha estado durante bastantes meses por encima del dólar. En las últimas semanas se ha moderado un poco esta fortaleza del euro en parte debido a la evolución al alza de los tipos de interés en Estados Unidos y la estabilidad de los tipos europeos, que permanecen anclados en el cero desde hace bastante tiempo.

El apoyo de la apreciación del euro sobre el  dólar puede darse por finalizado, ahora que  esta materia prima ronda los 70 dólares frente a los 50  dólares el barril de precio  medio del  crudo hace alrededor de un año.  Los  factores que yugulan el precio del crudo se encuentran en situación altamente inestable, sobre todo por el  conflicto iraní con Estados Unidos y la eventual retirada del mercado  petrolero mundial de una parte del crudo que se negocia  procedente de este  país.  Los países de la OPEP cuentan  de todas formas con un importante colchón regulador  del crudo que sale al mercado dado que está en vigor un acuerdo de limitación de producciones, que en cualquier momento puede ser modificado para  restringir la oferta mundial de crudo aún más y  favorecer un alza de los precios.

El impacto de esta subida del crudo, dando por válida la hipótesis de que los tipos de cambio no van a jugar en ninguna dirección, es decir, se van a mantener neutros a lo largo del promedio del año, será superior a los 5.000 millones de euros y podría incluso acercarse a los 8.000 millones, según las estimaciones que  manejan algunos analistas a la hora de prever su impacto en el crecimiento de la economía, es decir, en la mejora anual del PIB.

Las últimas revisiones estiman que con el petróleo algo por debajo de los 70 dólares el barril, el PIB español podría acercarse este año a ritmos de crecimiento del 3%, aunque todo lo que implique precios superiores a los 70 dólares restará hasta medio punto porcentual en el avance de la economía. Por lo tanto, el petróleo  está dejando ya de ser un  viento que sopla a favor del impulso de la economía española.  No será previsiblemente el único, ya que los vientos monetarios están a punto de empezar a soplar también en la mala dirección para nuestros intereses de economía altamente endeudada.

Pero  el impulso de los precios del  crudo al alza  está teniendo otros efectos no deseados. El más claro, como se ha sabido este miércoles, es el de la inflación, que se ha disparado a niveles del 2,1%, algo por encima de lo que se esperaba. Esta subida se ha debido en buena medida a los  precios al alza de los carburantes, aunque las repercusiones indirectas han llegado a otros sectores como el de la vivienda (los gastos de la electricidad básicamente) y a algunas actividades terciarias. La agricultura también se ha unido al  grupo de sectores que presionan al alza el nivel de precios de consumo, aunque el de los carburantes ha sido con diferencia el más dañino.

Estamos acostumbrados a convivir con una tasa muy baja de inflación y el tiempo de los  estímulos a la demanda por parte de los bancos centrales parece en trance de reconducirse e incluso ya se está aplicando con espíritu claramente antiinflacionista en la mayor economía del mundo.  Ahora toca a España, uno de los países más vulnerables a los precios internacionales del petróleo, vigilar muy de cerca este problema y, en  caso necesario, ponerle remedio.

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