La OCDE alerta sobre las pensiones

Lo que piensan o dicen los pensionistas españoles tiene bastante poco que ver con el análisis de los expertos de la OCDE, como ha quedado una vez más de relieve en el último informe de la organización económica supranacional. La reforma del sistema público de pensiones aprobada por amplia mayoría política y parlamentaria el año 2013, que ha sido retocada para los dos años más inmediatos (este y el de 2019), nos vuelve a poner en el disparadero de los expertos, ya que el coste que ha sido implementado en el curso de las negociaciones de los Presupuestos para contentar al grupo vasco ni ha satisfecho a los pensionistas, ni es bien visto por los expertos y analistas, que consideran que es un paso atrás en la ruta hacia la consolidación de un sistema más sostenible y duradero.

El hecho de que estas valoraciones leas realice ahora un organismo internacional que tiene capacidad técnica para estudiar los problemas económicos y que lo hace desde una óptica no gubernamental ni siquiera ideológica debería llevarnos a pensar en que algo estamos haciendo mal en este asunto. La cuestión es más grave aún si tenemos en cuenta el hecho de que la economía española es una de las que  más sobresalen del mundo desarrollado en cuanto a ritmo de crecimiento económico.

La OCDE ha elevado con fuerza sus previsiones de aumento del PIB para este año y las ha situado nada menos que en el 2,8%, una décima por encima de las que ha presentado el Gobierno. Para el año 2019, todos los analistas, al menos una amplia mayoría, coinciden en que España seguirá creciendo, aunque algo menos, en torno a un 2,4%, siempre por encima de nuestros socios y semejantes. Pues bien, ni siquiera con estas  pautas existen garantías que permitan esperar un arreglo en el problema fiscal español, es decir, un acercamiento a pautas de mayor equilibrio en las cuentas públicas. La Seguridad Social ocupa la primera plaza en este frente de problemas. Las últimas manipulaciones de los objetivos de aumento de las pensiones contribuirán a empeorar la búsqueda de ese deseable equilibrio de las cuentas, tanto del organismo asistencial como del conjunto del sector público.

El hecho tiene su importancia por dos motivos principales. El primero, porque sitúa a la economía española en una posición de alta vulnerabilidad a medio y largo plazo, algo que preocupa a los políticos bastante menos de lo que debería. En un horizonte de subidas de tipos de interés como se prevé para dentro de uno o dos años, si es que no llega antes, la posición de la economía española puede deteriorarse muy rápidamente y sobre todo con enorme virulencia, lo que frenará el crecimiento económico y, con ello, la creación de empleo y la búsqueda de equilibrios presupuestarios. El segundo motivo es el relacionado con la capacidad de creación de empleo, ya que el incesante incremento de la factura de la Seguridad Social, que ya ronda los 9.000 millones de euros mensuales, dificultará el logro del equilibrio fiscal y el mantenimiento de tipos de interés asequibles para el estímulo de la inversión y en general del crecimiento económico.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *