La inestabilidad viene de Italia

La inestabilidad política vuelve a interferir en la valoración del euro, en este caso debido a la filtración de algunas de las pretensiones que manejan los expertos económicos de los partidos políticos que aspiran a formar Gobierno en Italia. La consolidación de un Gobierno radical en una de las mayores economías europeas constituye un duro golpe para la estabilidad de la zona euro y para la credibilidad de las políticas ortodoxas que viene desarrollando la Eurozona, especialmente bajo el empuje de Alemania, aunque sea un italiano, Mario Draghi, el que haya acreditado en estos últimos años su condición de guardián del euro y de la ortodoxia financiera y económica.

Las propuestas económicas del nuevo Gobierno italiano van orientadas en una dirección manifiestamente opuesta a las que preconizan los responsables económicos de Bruselas, de modo que Italia se va a convertir en estos próximos meses en un socio díscolo de la UE, con todo lo que ello puede implicar en la valoración del euro.

No es que los mercados se lo hayan tomado muy en serio, pero las elucubraciones sobre las potenciales ventajas que tendría para Italia un abandono de la moneda única europea han causado cierta zozobra. Algunos de los postulados que manejan los expertos económicos de los dos partidos políticos que se disponen a formar Gobierno en Italia han llegado a sugerir la posibilidad de que el Banco Central Europeo (BCE) perdone parte de la deuda pública italiana, lo que ha causado bastantes temores en medios económicos y financieros, empezando por los italianos.

No es de extrañar ya que la sola mención de que Italia se plantea presionar para no devolver su ingente deuda pública (bastante superior a la española y una de las mayores del mundo en proporción al PIB del país) ha traído de la mano un empeoramiento de los tipos de interés. Los potenciales acreedores, al escuchar tales propuestas, se han echado a temblar y lógicamente la respuesta de los mercados se ha traducido en un aumento de los tipos de interés.

Italia, a pesar de ser una de las economías más fuertes de la Eurozona (algo mayor que España por volumen de su PIB), no tiene un buen cartel entre los prestamistas internacionales. Su tipo de interés a 10 años ronda el 2,1%, superior al español, que en la actualidad está en torno al 1,4%. El diferencial de tipos de interés a largo plazo entre Italia y Alemania es de casi 150 puntos básicos, tras la fuerte subida de estos días. Es decir, los inversores exigen a Italia un 1,5% más de coste en la financiación que le prestan al país de lo que le exigen a Alemania.

El diferencial entre Alemania y España es bastante menor, unos 80 puntos básicos. Es decir, la prima de riesgo española es bastante más baja que la italiana (casi en torno a la mitad, que es mucho decir), lo que pone de relieve que los mercados financieros internacionales le otorgan una mayor credibilidad a la gestión de la economía española que a la italiana. Y ello se refleja en los tipos de interés que se aplican a los activos financieros emitidos por los respectivos países.

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