Cambios en la política fiscal

Una de las derivaciones de la subida del precio del petróleo es la elevación de las tasas de inflación en la zona euro y, a la postre, el cierre de su política monetaria de compra de activos (previsto para finales de este año)  y el consiguiente incremento de los tipos de interés. La subida del precio del crudo es ya una realidad. La novedad radica en que  el incremento está siendo más rápido de lo previsto, en parte porque  las medidas estadounidenses contra Irán pueden  reducir la oferta de petróleo en más de un millón de barriles diarios, lo que tendrá  ciertos efectos sobre los niveles de abastecimiento y sobre los precios del crudo, si bien al acuerdo de la OPEP de limitación de cantidades está ahí para hacer de regulador.

Las fechas para el cambio de estrategia monetaria del BCE están sometidas a numerosas incertidumbres y los últimos acontecimientos en la escena internacional, incluido el laberinto político en Italia, no han hecho más que incrementarlas.

Estos últimos días, unas declaraciones  inesperadas del Gobernador del Banco de Francia, personaje de mucho peso en el BCE ya que se le atribuyen posibilidades como futuro sucesor de Mario Draghi, el actual presidente del BCE, han acelerado el nerviosismo en los mercados. Ha dicho que Europa subirá tipos de interés en una fecha no muy lejana, aunque como es lógico no ha concretado mucho  una fecha tentativa. Pero quizás apuntando a mediados del año próximo, en la hipótesis de que  las intervenciones del BCE comprando activos van a cesar a finales de este año. La tasa de inflación en la zona euro descendió en abril una décima, hasta al 1,2%. Es una tasa muy alejada del objetivo perseguido por el BCE, del 2,0%, pero el  acelerón del precio del crudo  es bastante probable que acerque el momento de alcanzar ese objetivo.

La contrariedad con la que está tropezando la zona euro para volver a la normalidad en el desempeño monetario es el inesperado desfallecimiento de la economía, que a la postre es un argumento que apoya el mantenimiento de las medidas de apoyo a la liquidez y los tipos de interés bajos. Hay, por lo tanto, fuerzas contrapuestas, que en las últimas semanas se han reforzado, incrementando las dudas sobre el rumbo  y los plazos que debería tomar la autoridad  monetaria.

La derivada de estos  contratiempos tendría que traducirse en un mayor compromiso de los países europeos en la búsqueda de una disciplina fiscal más estricta, algo que no debería exigir grandes esfuerzos dada la buena marcha de la economía de la zona y de buena parte de los grandes países. Pero  hay imponderables de otro tipo que le ponen obstáculos a una mayor coordinación de las políticas fiscales entre países, ya que la senda que desarrollan algunos miembros de la zona euro  difiere bastante de los más ortodoxos, como Alemania, que es desde donde dimanan las principales directrices que acaban por convertirse en líneas dominantes  de la estrategia del BCE. España no está en la línea de los más ortodoxos,  lo que podría dificultar  el mantenimiento de la recuperación económica del país. En todo caso, una subida de tipos de interés  como se prevé en el horizonte será una dura prueba para la economía española, lo que obligará tarde o temprano a establecer una política fiscal de mayor equilibrio.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *