Alquilar o comprar, un dilema

El desvío de muchos ciudadanos desde la compra de viviendas hacia el alquiler ha sido una de las secuelas de la crisis económica y de la burbuja inmobiliaria. Pero dicen los expertos que algo está en trance de cambio en esta elección, ya que los  alquileres parecen haber tocado techo o estarían cerca de  alcanzarlo, aunque en la vivienda, tanto si es en propiedad como en alquiler, el mercado español no es algo uniforme y a la hora de la verdad hay grandes diferencias espaciales y temporales.

Es decir, en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, el precio de los alquileres parece  estar en esta situación  de cercanía de los máximos tras un rápido ascenso en estos últimos años, mientras la situación es mucho más distendida en otras zonas de la geografía española. Algunas estadísticas de compañías dedicadas a las valoraciones de inmuebles estiman que el precio medio de los alquileres aumentó en torno a un 8% el año pasado.

La proporción de españoles que ha optado por el alquiler en los últimos años ha aumentado de tal forma que España ha ido perdiendo poco a poco esa condición de paraíso casi inalcanzable del mercado de los pisos en propiedad. Ahora, tras haber crecido con fuerza en estos años (incluso se ha triplicado en algunas zonas), el alquiler viene a representar un 20% del total de las viviendas existentes en el país.

Ello explica que los desahucios por impago de alquileres hayan aumentado con notable intensidad en los últimos tiempos, ya que antes apenas existían  y eran estadísticamente poco relevantes. Ahora, al haber un volumen de viviendas en alquiler bastante mayor que hace años, los fenómenos de impago y desahucio han aumentado. También está influyendo, posiblemente más que ninguna otra razón, el hecho de que los propietarios de los inmuebles se han lanzado a una tarea de actualización de  las  rentas de alquiler, que se habían realizado años atrás a precios muy bajos, típicos de la crisis, y ahora muchos desean ponerlos más al día.

La pregunta que se pueden hacer muchos españoles es la de si ha llegado el momento de volver al sistema antiguo, es decir, cuando echaba más cuenta pagar cuotas de amortización de hipotecas que pagar rentas de alquiler, ya que esto último hay mucha gente que sigue considerando que es una forma de tirar el dinero. La obtención de créditos hipotecarios ha mejorado bastante en los últimos años, aunque las entidades financieras  actúan con la experiencia adquirida en los años duros de crisis, cuando se daba crédito a todo el que lo pedía, sin mirar mucho las garantías. Se está volviendo incluso a la costumbre de financiar casi el 100% del valor del inmueble, aunque no siempre esta es una oferta creíble,  ya que las valoraciones a veces encierran truco. Pero los bajos tipos de interés  son una ayuda. El periodo de tiempo necesario para pagar un piso con los ingresos habituales ha bajado de media  hasta los 7 años, aunque hace unos pocos años llegó a estar en los 6,3 años de ingresos (datos del Banco de España), pero más recientemente había subido hasta por encima de los 9 años.

El impulso comprador, al margen de que forme parte de una cultura muy extendida en España relacionada con la  aspiración a disponer de un cierto patrimonio de cara al futuro, parece estar renaciendo, aunque con la espada de Damocles de una segura subida de tipos de interés a partir posiblemente del año próximo. La duda entonces estará en buscar el tipo de interés fijo, no el variable, que puede encerrar trampas.

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