Powell estrena subida de tipos

La primavera abre sus puertas a la primera subida de tipos de la etapa de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal. Su estreno como presidente de la institución se ha traducido en la primera subida de tipos de su mandato, que será la primera subida de las tres previstas para el año 2018, en el proceso de endurecimiento gradual de la política monetaria del mayor banco del mundo.

No es ninguna sorpresa que la Fed suba los tipos de interés hasta la banda comprendida entre el  1,50% y el 1,75%, ya que lo venía anticipando desde hace meses. Es la sexta  subida de tipos de interés oficiales desde que inició la carrera alcista en el mes de diciembre del año 2015. Las subidas son siempre de un cuarto de punto, de forma que el estilo gradualista  sigue marcando el rumbo monetario en la mayor economía del mundo, que además ejerce sus funciones con esa virtud que suele gustar a los agentes económicos, la  de la previsibilidad. No hay grandes sustos ni sorpresa que se salgan del guión. Todo ello se sugiere y se anticipa con tiempo, para que nadie se llame a engaño. Es   una buena  conducta, que encaja con la evolución de las cosas y que  se sujeta a un calendario, muy ligado a las reuniones periódicas que celebra este organismo.

Esta subida de tipos se asienta en una favorable evolución de las previsiones económicas del país. La economía  estadounidense se mueve a una velocidad creciente, de forma que para este año se espera un aumento del PIB del 2,7% (el mismo que se prevé para España), desde la anterior previsión revisada al alza que estaba en el 2,5%. La tasa de paro, que es lo más importante,. Estará este año en un envidiable 3,8% de la población activa, con tendencia a bajar hasta el 3,6% el año que viene. Y la tasa de inflación se sitúa cerca del 2%, con posibilidad de que así se mantenga a medio plazo. Las variables son, todas ellas, altamente satisfactorias. Trump, con sus salidas de tono, está  de momento pasando algo desapercibido para los agentes económicos, aunque eso sí han tomado buena nota de la  ofensiva fiscal que ha permitido aligerar cargas a las cuentas empresariales y acelerar la creación de empleo y la estimulación de la actividad.

Los frentes sobre los que puede influir esta decisión de la Fed son varios, uno de ellos el valor del dólar frente al euro, algo que las últimas subidas de tipos no han logrado movilizar. El euro sigue demasiado fuerte. A ver si con esta sexta subida de tipos, la fortaleza de la divisa americana se asienta y beneficia a las exportaciones europeas. También puede influir en el rumbo de la política monetaria del BCE, el banco central de la Eurozona, que lleva ya varios trimestres son darse por enterado de la belicosidad de su colega del otro lado del Atlántico, aunque no es probable que antes de finales de año Mario Draghi imite a su colega Jerome Powell.

Un tercer frente en el que podría aparecer alguna repercusión es el de la Bolsa, ya que los tipos de interés están situándose por encima de las rentabilidades de los dividendos empresariales, lo que puede ocasionar cambios de rumbo en los flujos de capitales desde la Bolsa hacia la renta fija. Son algunas de las derivaciones que pueden hacer aparecer efectos colaterales en la economía europea, que de momento está comportándose con buen tino.