Nuevos socios para Gas Natural

La venta del 20% de Gas Natural Fenosa  propiedad de Repsol desde tiempo inmemorial a un nuevo accionista (un fondo de inversión estadounidense y un compañero de viaje español, el Grupo March) es la operación empresarial más importante del sector energético español desde hace bastante tiempo. Las implicaciones de este movimiento están por ver, pero parecen de largo alcance.

De momento, la novedad de la operación consiste en la aparición en escena del Grupo March, poco dado a inversiones energéticas en los últimos tiempos desde su salida hace ya bastantes años de la eléctrica Fecsa, hoy integrada en Endesa.  La entrada de los March en esta operación resulta llamativa porque  parece apuntar hacia una presencia a largo plazo, en la que habrá tenido una importante influencia  el cambio de  gestión que se ha producido hace poco en Gas Natural, con la llegada de Francisco Reynés, el ejecutivo procedente de Abertis al que Isidro Fainé ha entregado el mando de la empresa gasista con  intenciones claramente expansivas.

Gas Natural no era exactamente una filial de Repsol,  pero la separación de ambas con la ruptura del cordón umbilical que las hermanaba parece abrir nuevos senderos estratégicos a ambas empresas energéticas.  Repsol parece mirar últimamente a un giro hacia nuevas actividades energéticas menos vinculadas al petróleo, quizás en el segmento de las renovables. Gas Natural está  a punto de definir nuevas vías de actuación con la presentación de un nuevo plan de actividad a medio plazo, que la llegada de Reynés ayudará a dotar de  perfiles bien definidos. Reynés es un ejecutivo proclive a la acción y al crecimiento, como demostró durante su eficiente etapa al frente de Abertis, a la que dotó de una clara intencionalidad diversificadora.

En su nueva aventura al frente de Gas Natural cuenta con el apoyo financiero de La Caixa, principal accionista con un 24%,  y del fondo estadounidense GIP (que tiene un 20% de la empresa gasista), un fondo especializado en inversiones en compañías de infraestructuras y desarrollos energéticos, Estos dos socios más CVC y March (en conjunto, los cuatro tendrán un 64% del capital de Gas Natural) aportan una destacable potencia financiera que le dan a la empresa un potencial de proyección muy importante, que no tardará en hacerse notar.

En cuanto a Repsol, algunas de las ideas que  parece estar barajando desde hace meses  podrían presentar conflictos con Gas Natural Fenosa, lo que tendría que desembocar en una absorción o compra de la que hasta ahora era una mera participada o,  por el contrario, en una ruptura amistosa, que  abre la puerta a una actividad más liberada de ataduras, que en parte puede transitar por el terreno del gas  natural, aunque también por la apuesta por las energías renovables.  Estas aspiraciones futuras de Repsol son las que han precipitado la apuesta por vidas separadas.

El papel de los March, que se hacen con un 5% de Gas Natural Fenosa de forma indirecta (a través de la compañía que aúna sus intereses y los del fondo CVC en esta operación), es un misterio, aunque no sería descartable una  relación más estrecha en el futuro entre el grupo Caixa y el grupo financiero mallorquín, que ahora van a ir de la mano en un proyecto energético, como el que se perfila en Gas Natural, que habrá que seguir de cerca,