La Bolsa europea no se resigna

La Bolsa ha empezado el año con fuerza, movida en buena parte por el empujón alcista de las cotizaciones bancarias, que se han puesto a la cabeza de la manifestación en la creencia de que las cotizaciones estaban ya bastante castigadas pero, sobre todo, ante la expectativa de una mejora de sus cuentas de resultados cuando los tipos de interés empiecen a subir, algo que  algunos analistas predicen para finales de este año o principios del que viene.

Pero el empuje bancario, con ser importante, debido al notable peso que tienen las capitalizaciones bancarias en la Bolsa española,  no es únicamente el motor que puede mover a la Bolsa  española. Este año han aparecido otros, que pueden jugar un papel bastante decisivo en las valoraciones. Uno de ellos es el valor del euro, que está castigando a las empresas más exportadoras y beneficiando a algunas que operan en mercados emergentes o que tienen su epicentro exportador en los mercados europeos. El valor del euro frente al dólar  ha aumentado en más de un 16% en los últimos doce meses, una subida excesiva por tratarse de  una relación cambiaria en la que están involucradas las dos mayores divisas mundiales, junto a la china.

Las valoraciones medias de la Bolsa española se encuentran bastante alineadas con algunos de los principales mercados europeos, como el alemán y algunos otros de gran actividad. Pero todos ellos están a  notable distancia  de las valoraciones que se manejan en los mercados de Bolsa de Estados Unidos, en donde los índices cotizan en máximos históricos. Hay algunos analistas que aportan valoraciones cautas a la hora de  enjuiciar el importante aumento de las valoraciones bursátiles en Estados Unidos, aceleradas además con la anunciada reforma fiscal  y las medidas de apoyo empresarial que está adoptando la Administración Trump.

Si la situación de máximos históricos, que se reafirma casi a diario en los mercados de renta variable del otro lado del Atlántico, mantiene la firmeza de estos últimos meses,  el estado de las Bolsas europeas, bastante más baratas, tendería normalmente a una cierta igualación.  La lógica de la economía global y de los mercados altamente relacionados entre sí, parece empujar inevitablemente a una subida de las Bolsas europeas.  Entre otras cosas porque los inversores que operan en la Bolsa estadounidense acabarán por buscar horizontes de mejor expectativa de rentabilidad que ofrecen unas Bolsas europeas  sensiblemente más baratas.

Hay muchos motivos para sustentar buenas expectativas en las Bolsas europeas, incluida desde luego la española. Entre otras motivaciones está el ritmo de avance de la economía. La actividad económica está creciendo en Europa al nivel más  alto desde el estallido de la crisis financiera. El aumento del PIB podría ser este año superior en Europa que en Estados Unidos. Esta comparación no exige una ventaja automática para las Bolsas europeas en relación a las americanas, pero es desde luego un acicate. La diferencia entre las  valoraciones habituales en las empresas europeas que cotizan están un 20% por debajo de sus competidores estadounidenses, Es, desde luego, un argumento a tener en cuenta.