Las pensiones suben como el PIB

El coste  mensual de las pensiones  termina el año 2017 en niveles muy próximos a los 9.000 millones de euros, un 3% más que a finales del año 2016. Aunque no exista una relación directa muy precisa, la cifra de crecimiento porcentual se parece mucho a la de aumento anual del PIB, si bien las dinámicas de uno y otro concepto difieren bastante.

Para consuelo de todos, la fortaleza del crecimiento económico tal y como la estamos viviendo estos años ayuda mucho a sostener el  sistema de pensiones dentro de unos parámetros algo más soportables, ya que en estos últimos tres años el número de personas que cotizan se ha ido aproximando a sus máximos históricos mientras el número de beneficiarios lo ha superado ya de forma generosa. Ese equilibrio de 2,6 cotizantes por jubilado, que era una de las premisas sobre las que se asentaba la esperanza de una adecuada financiación del sistema, está por desgracia lejos de la realidad actual, en la que la proporción es mucho más modesta, de apenas dos cotizantes por pensionista.

Con la economía creciendo al 3% y el empleo a ritmos similares, la entrada de nuevos cotizantes al sistema de la Seguridad Social está contribuyendo a mejorar en alguna medida el déficit del sistema, que todavía ronda los 17.000 millones de euros, lo que ha obligado este año a disponer de un crédito de algo más de 10.000 millones de euros para poder afrontar los enormes gastos del sistema.  El horizonte en el cual se pueda alcanzar un equilibrio financiero en la Seguridad Social no parece próximo, ya que las previsiones más optimistas apuntan a una fecha distante tres o cuatro años.

Para que ese horizonte de equilibrio pueda hacerse realidad es necesario que el empleo, y por lo tanto el número de cotizantes al sistema, aumenten el ritmo de estos tres últimos años, es decir, por encima de las 400.000 personas en cada ejercicio. Los aumentos están siendo  por fortuna bastante superiores, ya que el pasado año se contabilizaron 540.000  más y este año, hasta noviembre, se produjeron unas altas de  637.000 personas, lo que significa que el número total de cotizantes está ya en los 18,4 millones de personas, todavía por debajo de su mejor registro en el año 2007.  Entonces había 19,2 millones de cotizantes.  Alcanzar esa cifra parece un objetivo razonable a dos años vista, ya que implica un crecimiento por año  de unas 400.000 personas, en línea con los aumentos de estos tres últimos años.

No obstante, batir el récord de cotizantes a la Seguridad Social no implica restaurar de forma automática el equilibrio financiero del sistema, ya que las cotizaciones han cambiado con los años y las medidas de  estímulo al empleo han incrementado el número de cotizantes que aporta menos de lo que sería habitual. Además, el importe de la cotización es una variable de gran importancia ya que un aumento de las mismas puede dañar la competitividad  de las empresas como consecuencia de los aumentos de los costes laborales que ello conlleva. Forzar la máquina de los ingresos por cotizaciones sociales puede tener efectos contraproducentes sobre el empleo, la economía y la propia salud financiera de la Seguridad Social, en la medida en que puede verse dañada su capacidad de atraer más cotizantes.