La Bolsa deja la política y mira la economía

La Bolsa española está recibiendo estos días una avalancha de recomendaciones y las cotizaciones lo están reflejando. Este miércoles, el Ibex 35 se ha tomado su sexta subida consecutiva, que es la más acusada de las seis últimas sesiones ya que el  día ha estado marcado por el optimismo, al que ha prestado su apoyo en bloque en sector bancario español. La fase alcista de seis jornadas consecutivas no se conocía desde la primera quincena de diciembre  del pasado año.

La impresión dominante es la de que los mercados  se excedieron en la valoración negativa de la crisis catalana y en impacto sobre el crecimiento de la economía. Esta valoración se ha ido limitando conforme pasaba el tiempo y a estas alturas, junto al reconocimiento de que la crisis catalana tendrá impacto negativo de alguna décima en el crecimiento del PIB, se valoran  de forma positiva otros factores que compensan incluso con creces la cuestión catalana. Por ejemplo, el potente tirón de la Bolsa brasileña, ya que las cotizaciones de este país tienen un fuerte impacto en el Ibex debido a la fuerte presencia de empresas españolas  del Ibex  en la economía brasileña.

Está jugando también a favor de la reacción positiva de estos días el hecho de que el Ibex haya registrado hace poco una secuencia a la baja de diez sesiones consecutivas, que se consideran ahora una reacción excesiva, de la que se estaría arrepintiendo un buen número de inversores. En relación con la crisis catalana, el 21-D sigue en  el foco de los analistas  como fuente de preocupación pero se ven con menor dramatismo sus resultados, sobre todo después de que algunas encuestas hayan determinado que la mayoría nacionalista en dichos comicios no está ni mucho menos garantizadas y que existe una igualdad en el electorado, que no facilitará una ruptura política de consecuencias graves para España.

Todo ello conduce a  varios bancos de inversión a dictaminar pronósticos muy favorables para la Bolsa española de cara al año 2018, cuando esperan que el español sea el mercado más alcista de Europa, lo que pudo ser en el año 2017 y realmente así sucedió hasta mediados de mayo, cuando la Bolsa española cayó desde lo más alto de la clasificación de Bolsas más rentables europeas hasta las  últimas posiciones debido al preocupante sesgo que presentaba la cuestión catalana.  Esos miedos parecen en buena medida disipados a estas alturas y la solidez de la economía es lo que está  haciendo valer su influencia dominante, junto a la influencia positiva de Brasil y sobre todo de la propia economía de la zona euro, que ha ido tomando fuerza en estos últimos meses para  consolidar un crecimiento medio por encima del 2%.

Los analistas ya no miran tanto a España como problema y  sí como oportunidad. En el capítulo de los problemas, la crisis política podría desplazarse a Italia, en donde hay incubados algunos riesgos de inestabilidad que podrían hacer su aparición y desarrollo en el curso del año próximo. Además, Alemania aún no ha logrado formar un Gobierno tras el desequilibrante  resultado de las recientes elecciones legislativas, en las que Angela Merkel no fue capaz de asegurarse una mayoría de Gobierno suficiente.  En estos dos países, Italia y Alemania,  los problemas políticos van a dar bastante cuerda para que los inversores formulen sus propias apuestas, dejando quizás –y ojalá así sea – a España en un segundo plano. La economía será previsiblemente la principal fortaleza española en los próximos meses y eso a la Bolsa la sentará bien.