La Bolsa recupera el pulso

Para quienes consideren que el Ibex 35 es un buen termómetro del estado de ánimo de la economía, de los empresarios e incluso un reflejo de la vida política y social, el mes de octubre ha aportado  buenas esperanzas. El Ibex 35 ha subido el 1,37% en el mes que ahora finaliza  y ha terminado este periodo con una revalorización acumulada del 12,53% respecto al cierre del año pasado.

En el pasado mes de mayo, el indicador selectivo de la Bolsa española llegó a superar fugazmente los 11.000 puntos y a lograr revalorizaciones acumuladas en el año superiores del 19%. En aquellos momentos, cuando la economía marchaba viento en popa, las empresas vaticinaban buenos resultados y dividendos en alza y las previsiones de los analistas eran  siempre a mejor,  el índice bursátil español se posicionaba como la Bolsa europea más saludable.

La Bolsa doméstica perdió sin embargo esa condición de liderazgo a lo largo de los meses más recientes, pérdida que tiene bastante que ver con la incertidumbre y las preocupaciones que ha despertado el proceso secesionista en Cataluña. Han sido semanas de  inestabilidad política en el cursi de las cuales algunas agencias de calificación de riesgos  y algunos bancos de inversión han aludido a la posible rebaja de la  valoración española, lo que repercutiría de forma negativa en la financiación del Estado español y de las empresas del país que acuden a los mercados en busca de capitales. Esa repercusión sería bastante negativa ya que incrementaría los costes, tanto los del Estado, debido a su elevadísima deuda, como de las empresas.

Por fortuna, las cosas no están sucediendo así y el Ibex 35 está reflejando una clara intencionalidad alcista, que trata de recuperar el terreno perdido e incluso acercar el índice español al de otros mercados importantes de Europa, que en estos últimos meses habían tomado la delantera. La fuerza de los hechos ha terminado por imponerse ya que la crisis política catalana, aunque está  lejos de haberse disipado,  presenta en estos momentos unos rasgos muy diferentes a  los de hace dos meses, cuando el Estado parecía desbordado por el ímpetu secesionista. Las medidas adoptadas en las  últimas jornadas  por el Gobierno han provocado un cierto desmoronamiento del proceso político independentista mientras el  Gobierno toma directamente las riendas de la autonomía catalana.

Siguen existiendo muchas hipótesis sobre el futuro previsible de los acontecimientos políticos, pero algunos síntomas vistos estos días permiten recuperar algo de optimismo sobre la marcha de la economía, Por un lado, las agencias de calificación ya no se muestran tan  inclinadas a rebajar  la nota que le asignan a la economía española a causa del temor a un impacto político negativo por el independentismo catalán.  Por otra parte, los indicadores económicos siguen mostrando una gran tenacidad en su grado de mejora, sobre todo en el caso de la creación de empleo y la evolución de los niveles de inversión, además de algunos indicadores de tipo cualitativo, que reflejan el buen estado de ánimo de los agentes económicos, reflejado tanto en la evolución del consumo privado como en las señales de inversión, quizás con la excepción del sector de la vivienda en algunos de sus segmentos.  Aunque el impacto de la crisis catalana en la propia Cataluña puede ser significativo, el conjunto de la economía española sigue mostrando señales claras de  fortaleza y de continuidad en el crecimiento. Y esta sensación es la que ha reflejado la Bolsa en el principal de sus indicadores en las últimas semanas.