El PIB sobrevive al procés

Con el habitual retraso que las estadísticas oficiales recogen la evolución de la realidad, el INE ha  dado a conocer este lunes un anticipo del crecimiento de la economía, del indicador sintético más importante, el que refleja la variación de la producción del  país en su conjunto, el PIB. En el tercer trimestre, el crecimiento ha sido del 0,8% sobre el trimestre anterior y del 3,1% sobre el tercer trimestre del año pasado. La tasa anual se mantiene, en suma, por encima del 3%. Es el décimo trimestre consecutivo con este ritmo anual del 3%,  lo que convierte a este periodo de casi tres años en una de las mejores etapas de la actividad económica española. Por encima  del 0,7% de aumento trimestral (trimestre actual sobre el anterior), este pasado trimestre es el decimotercero con tasas de esta cuantía, lo que también contribuye a  mostrar la solidez y consistencia de la evolución económica actual.

No hay rastro aún de la eventual influencia negativa de la crisis catalana, aunque los datos que reflejen  esa situación arrancarían de mediados de septiembre, que es cuando empiezan a producirse los momentos de mayor tensión política y  por lo tanto a partir de ahí  podrían iniciarse los primeros  síntomas de frenazo. Los analistas  muestran su cautela a la hora de medir el impacto de la tensión catalana en el PIB del país, a pesar de que la economía de Cataluña representa en torno al 19% del PIB español.

La cautela se debe a que la inercia del crecimiento económico es difícil de  romper  de forma brusca, aunque algunas variables económicas en Cataluña estarían reflejando ya  un cierto debilitamiento, como la menor presión del consumo privado, la afluencia de turistas más baja y los niveles de inversión  algo castigados, aunque esta última variable tiene su impacto más visible en el medio plazo. Es decir, se debería notar sobre todo a partir del año 2018.

Es  opinión casi unánime entre los analistas que el impacto de la crisis catalana en la  trayectoria económica general se dejará  notar si  esta crisis se prolonga durante más tiempo del que hasta ahora hemos contemplado. Echando un poco de optimismo al análisis de las expectativas, todo parece indicar que el impacto del “procés”  puede llegar a ser menor del que se temía.   Tras las últimas decisiones del Gobierno español y el desmoronamiento de gran parte de la presión del bloque secesionista, las aguas pueden estar volviendo a su cauce.

La Bolsa y los mercados así lo creen y ya este lunes han reaccionado con claro vigor al interpretar que el Gobierno habría recuperado el control de la situación, lo que ha permitido una clara subida del Ibex 35 y una normalización de la prima de riesgo hacia sus mejores niveles de la pasada primavera. No se puede decir que estemos ante un diagnóstico muy definitivo que permita alejar los riesgos de frenazo económico, ya que la factura catalana la va a pagar la economía  con mayor o menor intensidad. Pero el coste  es inevitable. Cabe esperar que, como en otras ocasiones de baches económicos pasajeros, la economía rebrote con mayor intensidad y los efectos negativos reviertan de forma consistente.