El principal riesgo sobre el empleo

El PIB español está creciendo a un ritmo del 3% anual y el empleo lo hace al 2,8%. Las tasas de aumento están próximas pero la del empleo deja un cierto sabor amargo, podría ser mayor, sobre todo porque partimos de una tasa de paro muy elevada a pesar de que en estos meses veraniegos, de alta intensidad laboral en el sector servicios debido al turismo, ha  caído hasta del  16,4% de la población activa. Es, de todas formas, una tasa demasiado alta a la que hay que combatir con  numerosos instrumentos, el más convincente de los cuales es posiblemente el crecimiento de la actividad económica, es decir, el aumento del PIB.

Es de esperar que el poco oportuno embrollo catalán no merme este ritmo de crecimiento de la economía, aunque es probable que esta crisis acabe pasándonos alguna factura, sobre todo en Cataluña. Y, por desgracia, el primer  segmento que se va a resentir para mal es el laboral, ya que han sido ya bastante visibles los desperfectos que las tensiones de estos últimos dos meses han ocasionado  en actividades tan sensibles y de impacto laboral tan elevado como las relacionadas con el turismo y con la actividad inmobiliaria, aunque el  ámbito en el que  se están dejando notar las señales propias de la incertidumbre económica es bastante más amplio.

Es esa, en suma, una de las  etapas más críticas  para la trayectoria del empleo, ya que la inversión está empezando a sufrir las consecuencias de la pérdida de seguridad jurídica en la que se desenvuelven ahora mismo los negocios empresariales en Cataluña, una región española que representa alrededor del 20% del PIB  del Estado español. Bajar por debajo del 2,8% en ritmo de creación de empleo, como hemos tenido en este tercer trimestre del año 2017, sería dramático para los cientos de miles de personas que aún se encuentran en paro en nuestro país.

El paro ha bajado en un  año en unas 598.000 personas, pero todavía hay 3,7 millones de  personas que no tienen empleo y eso representa más del 16% de la población que se considera activa. Es una tasa que ha bajado con fuerza, 2,5 puntos en un año, pero que  debe corregir a la baja con mayor intensidad y con rapidez.  El máximo de la tasa de paro alcanzó el  26,9% de la población  activa española a  mediados del año 2011. Por lo tanto, el progreso  a la hora de recortar el nivel de desempleo ha sido excelente. Pero sigue siendo insuficiente, ya que España tiene que plantearse el objetivo de recortar el nivel de paro por debajo del 8% en el menor plazo posible para  homologar el estado de salud laboral al que tienen otros países europeos, cuyas tasas de crecimiento económico son sensiblemente menores que la española.

La estabilidad política es, por lo tanto, una de las premisas principales de cara al  logro de mejores niveles de ocupación. En los doce últimos meses, en España se han   creado  521.700 puestos de trabajo, el  ya mencionado 2,8% de crecimiento en términos relativos, hasta superar la cifra de 19 millones de personas con empleo, cifra que no se conocía desde hace varios años de nuestro país. El potencial  de crecimiento es grande y hay que aprovecharlo, centrando el esfuerzo en el desarrollo de las actividades económicas que  necesita la sociedad española.