El BCE y la Fed, en vísperas de cambios

Entre la reunión de este jueves del máximo órgano de dirección del Banco Central Europeo (BCE) y la expectativa de la designación de nuevo  presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, los mercados andan estos días  sumidos en las dudas porque  en ninguna de estas dos cuestiones hay nada previsible, aunque  hay márgenes mayores de probabilidad en alguna de las opciones barajadas.

La decisión del BCE atañe al mantenimiento de su actual política de intervenciones masivas, a razón de 60.000 millones de euros de activos adquiridos cada mes, lo que da una idea de la fuerte aportación que el banco emisor europeo está realizando en favor del mantenimiento de la actividad económica.  Este jueves `podría anunciarse la conclusión de este programa mensual en diciembre, lo que llevaría a un nuevo escenario a partir del mes de enero de 2018 con nuevas compras pero  más menguadas, quizás entre 20.000 y 30.000 millones de euros. O sea, la mitad o menos de lo que en la actualidad se inyecta en forma de liquidez al sistema bancario.

El impacto es importante y desde el mismo momento en el que se anuncie tendrá consecuencias en  los movimientos de los mercados, Bolsas incluidas. Una decisión de tipo positivo, es decir,  una bajada del volumen de liquidez que se inyecta al sistema, sería una fuerte señal de optimismo por parte de las autoridades monetarias, en la medida en que  la confianza en la fortaleza de la economía ha mejorado de forma sustancial. Todo parece indicar que esta será la opción  por la que se decantarán los rectores del BCE, que ya vienen dando señales de satisfacción por el ritmo de la economía, aunque no se ha llegado a los niveles de inflación del 2% que eran los deseados y buscados cuando se pusieron en marcha las medidas hace más de dos años.

Una de las repercusiones que tendrá el cambio de política monetaria y de las intervenciones se dejará sentir previsiblemente en el valor del  euro frente al dólar. Una subida del  dólar frente al euro y por lo tanto una depreciación de este en los mercados sería una señal positiva para los agentes económicos y para las empresas, que desde hace tiempo se vienen quejando del perjuicio que la fortaleza del euro le está causando a la potencia exportadora de la zona euro, con el consiguiente  frenazo en el ritmo de crecimiento de la  actividad económica.

En el otro frente monetario, la elección del nuevo presidente de la Fed, designación que Donald Trump parece a punto de abordar, las probabilidades apuntan hacia un relevo, lo que puede desalojar de la presidencia del banco central estadounidense a la actual presidenta     Janet Yellen, lo que podría poner en riesgo  el curso de la política monetaria actual que apunta hacia tipos de interés crecientes en este país. El presidente estadounidense desea una economía más dinámica (como todo Presidente que se precie)  y la subida de tipos de interés que está en fase de aplicación no es la mejor fórmula, de manera que la elección de un nuevo responsable para  la presidencia de la Fed podría afectar  al rumbo de la política monetaria. Un frenazo definitivo a las subidas de tipos estadounidenses se convertiría en una señal de efectos duales para Europa, en donde  las subidas de tipos de interés que estaba aplicando Yellen  eran consideradas más favorables.  Tampoco un cambio en el rumbo monetario resultará fácil al nuevo inquilino de la Fed. En todo caso,  pronto saldremos de dudas.