Más ricos pero más desigualdad

El  número de millonarios (ciudadanos que tienen más de un millón de dólares disponibles, aparte bienes raíces y otro inmovilizado) aumentó el año pasado en un 5% hasta superar levemente la barrera de los 202.000 ciudadanos. Es  una cifra moderada si se comp0ara con otros países europeos. Alemania tiene seis veces más. Y Francia multiplica la nómina de millonarios españoles por más de tres. Además, el año pasado se ha producido un crecimiento del colectivo de millonarios de un 5%, que es muy inferior  al de otras grandes potencias europeas, algunas de las cuales han crecido a ritmo de dos dígitos.

Las estimaciones las realiza cada año la sociedad  Capgemini, especializada  en consultoría de  compañías  en diversas  áreas  relacionadas con la organización empresarial, la tecnología  y la gestión.  La última encuesta  sobre los patrimonios de las personas con mayores recursos económicos  muestra los avances que se han producido  en las rentas de los sectores más privilegiados del crecimiento económico, pero al mismo tiempo  presenta un panorama bastante desolador ya que pone de relieve el aumento de las desigualdades sociales.

La velocidad de crecimiento de las rentas de los sectores privilegiados es bastante superior a la de los amplios sectores de la sociedad a los que la prosperidad económica no llega de la misma forma y desde luego en mucha menor cuantía y cantidad. Por ejemplo, en relación con el año 2008,  que es el ejercicio en el que se sit´ñua generalmente el final de la próspera  etapa anterior,  en España  ha aumentado el número de personas en riesgo de pobreza en 2,4 millones de personas, un 22% de crecimiento en términos relativos.

En este periodo de ocho años, en contraste con lo anterior, el número de personas con  patrimonios superiores al millón de dólares ha crecido en un 60% hasta superar los 202.000 ciudadanos. La crisis ha generado bastante desigualdad y  la salida de la crisis, el crecimiento que estamos experimentando  en estos últimos tres años, no está siendo suficiente para corregir este desequilibrio, que tiene importantes implicaciones sociales y políticas.

En estos años últimos, mientras la economía española salía de la crisis, incluso con bastante vigor, es cuanto mayor intensidad han cobrado los movimientos políticos  radicales y populistas, incubados posiblemente en la etapa  más cruda  de la reciente crisis, pero desarrollados y amplificados en estos últimos años, en los que la prosperidad y el crecimiento han vuelto a  formar parte de la sociedad. Incluso en una etapa en la que el desempleo se ha estado reduciendo a ritmos importantes, del orden de medio millón de personas o más cada año.

La principal conclusión que cabe  extraer de esta evolución tan poco satisfactoria es que los Gobiernos de estos últimos años, de 2008 en adelante, no han dedicado los esfuerzos suficientes a corregir los  desajustes económicos y sociales al calor del crecimiento y mejora de la economía. Uno de los segmentos en donde este  defecto se ha notado más es en las políticas de empleo que debería haber desarrollado el sector público y que sin embargo apenas son capaces de  encontrar empleo para un 3% de la población que busca empleo de forma activa a través de los canales públicos, en contraste con otros países europeos, en donde este porcentaje de éxito llega a superar el 75%.