Nuevo equilibrio para el petróleo

Los precios del petróleo han dado un vuelco impresionante en los últimos meses. La cotización mínima del crudo llegó a situarse este año, en el mes de junio, en los 45 dólares por barril. Estos días ronda los 60 dólares. Es decir más de un 32% de subida en un corto  espacio de tiempo. Los analistas del petróleo dicen que esta subida  tiene motivos  suficientes pero que aumentos adicionales no parecen probables.  Tampoco parece que existan muchos  productores de crudo (quizás salvo Venezuela) que  se encuentren satisfechos con esta volatilidad que, a la larga, acaba pasando factura. Y en ocasiones muy alta.

Los  motivos de las subidas de estas últimas semanas obedecen a circunstancias diversas, una de ellas la fortaleza de la demanda, ya que las economías consumidoras están creciendo de forma sostenida y bastante sólida. Desde el lado de la oferta parece que los acuerdos de limitación de la producción por parte de la OPEP  han sido cumplidos y que la disciplina en el grupo de productores pertenecientes a esta organización ha funcionado por esta vez.

En lo más inmediato, sin embargo, han contribuido otros factores, uno de ellos el referéndum kurdo en Irak y la posibilidad de que Turquía adopte medidas de cierre del oleoducto que saca el petróleo de esta rica región iraquí hacia los mercados internacionales. Es un riesgo que tendría  consecuencias quizás pasajeras pero que podría causar un impacto muy serio en la fluidez de la oferta y, por lo tanto, en los precios finales. Una segunda anomalía que han vivido los mercados  del crudo en estas últimas semanas ha sido el conjunto de alteraciones productivas que han tenido su origen en la zona del Golfo de México y el sur de Estados Unidos, con paralización de campos petrolíferos y en todo caso  alteraciones en la producción de las plantas de refino, que ha tensionado también los precios de los derivados del petróleo. A estos dos factores se ha unido una tercera  fuente de alteración productiva,  la caída hasta mínimos desde hace años de la producción petrolífera de México, lo que ha restringido aún más la oferta de crudo.

La subida del precio del crudo en estas últimas semanas ha dejado muy contentos a los productores de petróleo de Estados Unidos que  han puesto en marcha en los últimos años las nuevas explotaciones de crudo no convencional, cuyos costes de extracción son sensiblemente mayores que los tradicionales  que incurren los  productores de la OPEP o de otras potencias petroleras.

Estos nuevos yacimientos, que han logrado el milagro de colocar a Estados Unidos en posición de autoabastecimiento, se ven beneficiados con la subida del precio de venta del petróleo, ya que sus umbrales de rentabilidad  (nivel a partir del cual la extracción de crudo es rentable)  son elevados y  habían quedado fuera de mercado  cuando el crudo estaba por debajo de los 50 dólares el barril. La subida del precio hasta niveles de 60  dólares por barril ha sido una auténtica bendición para estos productores, estadounidenses en su mayoría, aunque  el hecho lleva en sí mismo los gérmenes de la contradicción, ya que  si con estas producciones se incrementa la oferta de crudo de forma  significativa, los precios entrarían de nuevo en una dinámica bajista. En estos momentos, el equilibrio parece  empezar a dominar la escena y quizás haya sitio para todos a precios razonables.