Los datos laborales flaquean

Las cifras del mercado de trabajo que acaba de facilitar el Gobierno, con toda la provisionalidad que  ofrecen los registros mensuales, dejan  un sabor  más agrio que dulce y no pueden disimular cierta sensación  de frenazo. El mes de agosto tiene una elevada carga de temporalidad que además este año ha podido verse afectado pos los atentados de mediados de mes en Cataluña.  El hecho de que, además, el final de agosto sea el cierre de la campaña de verano más alta suele generar actuaciones atípicas que muchas veces se corrigen al cabo de un día, es decir, al inicio de septiembre, razón por la que conviene  contemplar la situación conjunta de los dos meses para sacar conclusiones algo más  fiables.

De momento, lo que nos dicen los registros es que la afiliación a la Seguridad Social, incluso con datos desestacionalizados  y corregidos de  los impactos  propios de la temporada, ha descendido más que en etapas anteriores, concretamente en más de 40 meses. La caída  del mes ha sido importante, de más de 179.400 personas, que es la cifra más elevada desde agosto del año 2008, es decir, justo en el umbral de la crisis.  No obstante, en términos anuales, comparada con agosto del año pasado, la cifra de afiliación ha crecido en un 3,45%, una tasa que  se compara favorablemente con la de los doce últimos años.

Las estadísticas del paro registrado presentan también un sesgo modesto, con  46.400 parados más en los registros, una cifra que es más elevada que la de años anteriores para este mismo mes, ya que desde el año 2011 no  se  vio un aumento superior, en una etapa que ciertamente  pertenece al pasado  de la última recesión.

Vistas en conjunto y valorando las comparaciones con periodos anteriores, las cifras del mercado de trabajo ofrecen un panorama algo descorazonador y  susceptible de mejoría. A partir de estos días, la economía abandona buena parte de su  euforia estacional y el turismo deja de ser el motor  fundamental de la actividad económica, por lo que  el verdadero  estado de la situación  queda en manos de las actividades  industriales y en menor medida en el resto de los sectores, teniendo en cuenta además que este otoño está  disponible `para un cierto empujón del empleo público a la vista de las numerosas convocatorias de  plazas que  proliferan en las Administraciones Públicas.

Por otro lado, las cifras presentan un cierto contraste con el ritmo de crecimiento del PIB hasta mediados de año, lo que confirma las previsiones que han empezado a lanzar algunos analistas sobre  la hipótesis de un cierto decaimiento económico a partir de este  tercer trimestre del año. La economía parece estar perdiendo dinamismo tras el fuerte  empuje del último año y medio.  Las exportaciones deberían tomar el relevo, algo que no está sucediendo. Y  el momento  desde el punto de vista de la política monetaria no es el más adecuado ya que  un cambio al alza en los tipos de interés podría desincentivar la inversión y la actividad. Es pronto, en todo caso, para hablar de inflexión en el rumbo de la economía, pero   los datos de este lunes relativos al mercado de trabajo no  son los mejores que cabría esperar.