Nubes en la economía de EE.UU.

Todo son complicaciones para  los bancos centrales a la hora de recuperar la normalidad en sus actuaciones. En donde últimamente se han vuelto más difíciles las cosas es  en el entorno de la economía estadounidense, en donde la Reserva Federal debería proseguir con su programa previsto de subidas de tipos y  reducción del balance mediante devolución de activos financieros al mercado y la consiguiente merma de liquidez. Pero se han  torcido un poco las cosas y parece que la  hoja de ruta está de nuevo en entredicho ya que la economía del país más poderoso del mundo está recibiendo impactos negativos, algunos externos, otros de naturaleza doméstica.

Lo más inmediato e inesperado es el efecto del huracán Harvey, que causará unos daños económicos posiblemente por encima de los 150.000 millones de euros. Para la economía de Estados Unidos el daño `podría llegar a  tener un efecto equivalente al 2% del PIB  al estimar las repercusiones indirectas.  Es un  inconveniente de cierta magnitud que no juega en favor de una subida de tipos de interés como tenía planeado para este otoño la Reserva Federal.

En los últimos días, otros datos han venido a  poner de relieve que el nivel de empleo está aumentando menos de lo previsto, según los datos conocidos este viernes y que apenas recogen efecto alguno del reciente huracán. La dinámica del empleo parece haberse frenado y de hecho la tasa de paro, aunque muy baja, ha subido ligeramente, hasta el 4,4% de la población activa. Además, las cifras provisionales de creación de empleo de los dos meses anteriores han sido  revisadas a la baja.  Los datos de empleo son muy importantes a la hora de evaluar  el alcance de las medidas de política monetaria por parte de los expertos de la Reserva Federal, por lo que  este frenazo aparente en la actividad económica puede inducir a un alargamiento de los plazos en los que se  tomen medidas monetarias.

En principio, la Reserva  Federal  tenía previsto analizar una posible subida de tipos en su reunión de finales de este mes o en  la siguiente, a más tardar.  El calendario podría ser modificado a la vista de unos datos que no ofrecen la tranquilidad y el optimismo que se venían manejando.

Por otro lado, el relevo al frente de la propia institución,  ya que el plazo estatutario del máximo responsable de la Fed (finaliza en febrero y puede ser prorrogado o no) está sobre la mesa. El nuevo presidente del país, Donald Trump, no parece muy  entusiasmado con mantener varios años más a Janet Yellen, la actual presidenta de la Fed, y le gustaría poner a alguien de su confianza más directa, candidatura que ya tiene preparada, ya que el elegido saldrá previsiblemente de la propia Casa Blanca. Se trata de su principal asesor económico, Gary Cohn, de filiación republicana. Yellen (la primera mujer que ha ocupado la presidencia del Sistema de la Reserva Federal) es demócrata y además no parece estar muy a gusto con la nueva Administración debido a  los postulados racistas del  actual ocupante  de la Casa Blanca. Estamos, en suma, ante  una etapa de gestión dificultosa de la economía estadounidense, cuyos efectos no nos dejarán indemnes a los europeos.