El turismo goza de buena salud

Pronostican los  expertos del sector turístico que es posible que este año 2017 corone a España como el principal destino turístico del mundo, por delante de Francia, con unos 84 millones de visitantes extranjeros.  Se han cruzado varios obstáculos en las últimas semanas para evitar que  esto suceda, no sólo los atentados del 17 de agosto, de los que no es posible  tener repercusión hasta dentro de uno o dos meses, por lo menos. También han entrado en  juego otros factores negativos. Por ejemplo, el brote de turismofobia que ha  arraigado, bien es verdad que no con mucha fuerza, en algunas zonas de Cataluña y Baleares.  También puede tener su impacto negativo el  excesivo crecimiento del valor de la divisa europea, el euro, que  se ha apreciado en torno a un 15%  frente al dólar en lo que va de año.

Los efectos negativos del alza del valor del euro son, en todo caso, limitados, ya que el grueso de los visitantes extranjeros que vienen a España  son de la zona euro. En Europa está no obstante nuestro principal cliente, Gran Bretaña, cuya divisa se ha depreciado en torno a un 8% en lo que va de año, lo que significa que  a los ingleses les está saliendo algo más cara su estancia en España esta temporada y que posiblemente recortarán su nivel de gastos.

Los turistas de Estados Unidos vienen con un dólar en el bolsillo depreciado frente al euro en torno a un 15% en lo que va de año, lo que también representa una merma potencial de capacidad de gasto en el mercado español. En general, el euro está fuerte contra numerosas divisas, aunque no todas ellas  pertenecen al universo de los visitantes  más habituales de España. Cabe suponer, no obstante, que los turistas estadounidenses no van a  encontrar fácil relevo a  España como destino turístico si lo que quieren es visitar Europa, ya que el euro es moneda común  en todos los mercados europeos que pueden ser más competitivos con España, empezando por el francés y siguiendo con el italiano.

Los datos de afluencia de  turísticas son de todas formas muy notables, con aumentos del orden del 11% anual. En julio se superó la barrera de los 10 millones de visitantes por primera vez en un mes veraniego, algo ciertamente excepcional. Lo que  habrá que ver ahora con detenimiento es el impacto que  tendrán los recientes atentados de Barcelona en la afluencia de visitantes extranjeros, un dato que quizás no se conozcva en algún tiempo, ya que el primer mes completo posterior a los atentados es el de septiembre, que sin embargo es un mes de temporada media, con   llegada menos importantes de visitantes.

Además de reforzar  las medidas de seguridad a todos los niveles,  las autoridades turísticas españolas tendrán que   afrontar la solución de algunos de los problemas que se han denunciado en los últimos meses, como  las  negativas consecuencias de la masificación turística.  Un asunto que algunos grupos han utilizado de forma demagógica y  poco civilizada pero que en  el fondo refleja un estado de cosas que puede empeorar en los próximos años.  La gestión de más de 80 millones de visitantes extranjeros, o de 84 millones como se vaticina para este año, se ha vuelto sumamente compleja y habrá que abordarla  con eficacia y de forma urgente.