Tensión y temor en las Bolsas

Las Bolsas se han comido en dos días de fuertes caídas las ganancias de las últimas semanas.  La tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte, con riesgo de  conflicto bélico que podría llegar a  movilizar armas nucleares, es un asunto muy serio. Parecía que los riesgos geopolíticos que tanto preocupaban  a los inversores y a los mercados  a principios de año habían desaparecido y ya se daban por olvidados. Pero las bravatas del líder norcoreano y la   grandilocuencia del líder estadounidense  en sus altisonantes respuestas han llevado la tensión internacional a cotas muy elevadas, lo que ha movilizado a los inversores y a las Bolsas y los mercados.

Desde Europa estamos viendo el conflicto con algo de lejanía aunque el nivel de riesgo para algunos países asiáticos, como Corea del Sur y Japón,  entre  otros, es elevado. Estas dos economías están muy interrelacionadas   con  el mundo occidental y es lógico que exista un incremento de la preocupación, que se ha traducido en un aumento importante de las compras de activos refugio  para colocar el dinero que ha salido de la renta  variable, la más volátil y la  que con mayor inmediatez actúa como termómetro  que mide la intensidad de las convulsiones diplomáticas y políticas.

La  intensidad de estos movimientos no ha sido de momento  importante aunque la compra de activos refugio se ha dejado notar en los diferenciales que reflejan lo sucedido en los mercados,  sobre todo en los de renta fija. Por ejemplo, la deuda alemana ha  visto fortalecida su posición y su tasa de rentabilidad ha bajado en consonancia con la presión compradora. En consonancia, los bonos de algunos países menos  sólidos, como es el caso de España, se han tensionado un poco al alza porque ha habido algo de desplazamiento de dinero desde  el bono español al alemán, lo que se ha traducido en un aumento de la prima de riesgo española por encima de los 104 puntos básicos.

Esta prima de riesgo se había situado por debajo de los 100 puntos básicos en las últimas semanas. No  hay grandes  diferencias en los movimientos de estos días, pero sí han sido demasiado  bruscos para lo que suele ser su evolución habitual en el día a día. En teoría, una normalización de las tensiones diplomáticas podría devolverlo todo a sui punto de partida en un plazo relativamente breve, con lo que estos movimientos habrían servido apenas para darle  algún dinero que ganar a los operadores a corto.

Pero hay en la trastienda algunos resabios de incertidumbre que permiten  exacerbar las reacciones de los mercados cuando se producen hechos pu8ntuales como la tensión diplomática entre Corea del Norte y Estados Unidos. Los analistas vienen alimentando desde esta  primavera la sensación de que los mercados, sobre todo los de renta variable, se encuentran bastante sobrevalorados y que no habría que descartar un  estallido más o menos próximo y de cierta envergadura, que  provoque una corrección de las Bolsas, una bajada de  bastante más envergadura que la vista en estas dos últimas jornadas, que en conjunto ha superado el 2% pero no ha ido mucho más allá. La economía  mundial se encuentra en una fase de  serena y plácida recuperación, con  buenas dosis de credibilidad.  Pero nada es inmune a  las  sorpresas. Un conflicto bélico internacional podría tener serias consecuencias para la economía global en estos momentos y los mercados  sufrirían un duro golpe.

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