El  techo del Dow Jones

El índice bursátil más importante del mundo, el Dow Jones, ha rebasado por primera vez en su historia los 22.000 puntos de forma puntual este miércoles.  La trayectoria del indicador   bursátil por antonomasia  no ha sorprendido ya que el  índice rebasó los 20.000 puntos en enero y los 21.000 puntos pocas semanas más tarde. Este año acumula una ganancia del 11%. La última punzada alcista ha llegado  de la mano de los resultados presentados por la empresa más valiosa del mundo, la tecnológica Apple, cuyas ganancias han superado las expectativas, lo que ha reforzado su  valor en Bolsa  y ha dado alas al índice del mercado de acciones.

Suele servir este tipo de acontecimientos, el nivel máximo de un indicador, para reflexionar sobre su  sostenibilidad en el futuro, de forma que los analistas se preguntan hasta dónde  tiene cuerda la Bolsa en su tendencia alcista y si no estaremos en vísperas de una  corrección.  Los avances de la Bolsa estadounidense se han sustentado en las  expectativas económicas que generó el nuevo presidente estadounidense, pero este efecto se está debilitando, aunque la economía del país sigue fuerte y las empresas logran buenos   resultados, que ofrecen un  buen soporte a las Bolsas. Los datos de empleo en Estados Unidos   muestran  una situación de pleno empleo. Este viernes, la tasa de paro podría mostrar un nuevo recorte, hasta el  4,3% de la población, una tasa envidiable que ofrece  una buena muestra del estado  en el que se encuentra la mayor economía del mundo. La Bolsa no hace más que reflejarlo.

El riesgo  de la renta variable en Estados Unidos posiblemente está  en  la puesta en marcha de la nueva política monetaria, que podría llevar a  compras importantes de bonos  por los inversores privados  en detrimento de las acciones, a medida que la Reserva Federal vaya ajustando su balance a una nueva situación de menor apoyo a la economía.

Hay muchas incertidumbres sobre lo que pueda suceder en los mercados a medida que los bancos centrales vayan normalizando su actuación y lanzando al mercado  importantes  volúmenes de bonos, tanto públicos como privados,  ya que tienen que aligerar su cartera de activos. Por el contrario, el dinero que está refugiado en la Bolsa podría  iniciar el camino de regreso. Es más, algunos  inversores importantes ya han  empezado a tomar medidas, incrementando su grado de liquidez. No  creen que la Bolsa tenga mucho más recorrido alcista en los próximos meses.

De hecho, algunos expertos creen que las valoraciones bursátiles actuales son ya demasiado exigentes en algunas compañías y sectores. Hay, por lo tanto, bastantes razones para suponer que el futuro de las Bolsas se encuentra sometido a incertidumbres derivadas, no tanto de la buena salud de las empresas o de la economía  en general, sino de cuestiones técnicas, como el cambio de conducta por parte de los bancos centrales y el aumento de volúmenes de activos ahora escondidos en los balances de los bancos centrales.  Conjugar todas estas variables  va a someter a las Bolsas a un difícil ejercicio de equilibrio en los próximos meses, incluso si la economía  ofrece un aspecto tan saludable como el que está mostrando en la mayoría de los casos.