Yellen apura los plazos

La que podría ser la última intervención parlamentaria de la actual presidenta de la Reserva  Federal de Estados Unidos, Janet Yellen, quien finaliza mandato el próximo mes de febrero (aunque es reelegible) ha servido para suavizar las previsiones de subidas de tipos que se daban por descontadas en  la primera economía del mundo para lo que queda de año. Quizás la próxima subida de tipos no llegue hasta diciembre y sería la segunda del año, lejos por lo tanto de las expectativas de subidas que se manejaban a principios del año en curso, de aumentos hasta en cuatro ocasiones.

La acogida de este menor ímpetu en las subidas de tipos ha contribuido a hundir al dólar, que ha tocado sus puntos más bajos frente al euro en los últimos meses. Mala cuestión para la divisa europea, que  podía darle más combustible a la recuperación de la economía  de la zona euro, en unión de otros factores. Entre ellos, la posible subida de tipos en la zona  para los primeros meses del próximo año, una actuación que se da por segura aunque no se haya materializado todavía una fecha para llevarla a cabo, entre otras cosas porque las variaciones de los tipos de interés de los bancos centrales están también muy ligadas a lo que tienen previsto hacer con los balances de las propias entidades centrales.

Tanto la Fed, con 4,5 billones  de activos acumulados en sus  estanterías, como el BCE, tienen que  diseñar planes para devolver al mercado todo aquello que  le han quitado en estos tres años de masivas intervenciones de compra de activos destinadas a inyectar liquidez a las economías y darle impulso a las subidas de precios.  Ahora se impone la vuelta atrás  y eso habrá de hacerse de forma coordinada con  el manejo de las tasas de interés.

Parece que la Reserva Federal estadounidense empezará a vender activos  a la vuelta del verano, dejando para algo más adelante la  prevista  subida de tipos de interés de otro cuarto de punto. En cualquier caso, saldremos de dudas en parte durante la próxima reunión que la Reserva Federal mantendrá en los días finales del mes de julio en curso, en la cual se conocerán posiblemente valoraciones más  precisas sobre los planes del banco central estadounidense.

De momento,  la economía estadounidense  camina con buen ritmo aunque sin llegar a las  alegrías que había pronosticado el nuevo Presidente de la nación, cuyas promesas de estímulo se han ido diluyendo poco a poco, con el natural desconcierto de los agentes económicos. La economía americana  no necesita subidas de tipos de manera perentoria y agresiva, como se preveía hace unos meses. Ello podría dañar un poco más un ritmo de crecimiento que está siendo menos vivo de lo que se pronosticó a principios de año. Por estos motivos, las previsiones de subidas de tipos  se han alargado en los pronósticos hasta  finales de este año o principios del próximo,  dando además un poco más de margen para que la tasa de inflación, que ahora ronda el 1,4%, se vaya acercando al deseado 2%.