Expertos en fuga en el PSOE

Dos importantes  expertos del PSOE, Eduardo Madina y José Carlos Díez, han  anunciado su paso a un segundo plano  de cara al próximo Congreso del partido. Son dos expertos de cierta relevancia en sus materias, uno más orientado a la política, el otro con una  acreditada experiencia en conocimientos económicos. Este último se había incorporado al partido hace unos meses, por lo que su relación con Pedro Sánchez era de menor entidad.

El abandono de ambos parece subrayar el interés de Sánchez por darle al nuevo PSOE un tinte más  propio de los postulados de la izquierda, dejando de lado las formulaciones son sabor más centrista y moderado. Sánchez tiene una clara preocupación por impedir que  la representación de la izquierda española sea asumida por Podemos, algo que posiblemente no responde a la realidad. Para ello necesita  ponerse a la cabeza de la oposición al Gobierno de Rajoy, como resulta patente tras analizar su trayectoria en los últimos meses.

No es una actitud novedosa en el partido más  importante de la izquierda española la de  crear programas de contenido avanzado, ya que  ha sido frecuente  la formulación de puntos programáticos propios de la socialdemocracia avanzada cuando los Gobiernos que estaban en principio obligados a seguir los postulados  del  partido gobernante  aplicaban políticas sensiblemente más conservadoras y  de perfil manifiestamente centrista. Quien mejor ha escenificado esta dualidad ha sido posiblemente Felipe González, que en todo momento supo rodearse de ministros de clara  orientación moderada, con alta cualificación técnica y desde luego con  credenciales en amplios sectores de la sociedad, con capacidad para formular políticas que fueran digeribles  por electores de un amplio espectro político, desde luego incluyendo al centro sociológico del país, que es en donde se encuentra el principal caladero devotos de  cara a cualquier proceso electoral.

Esta estrategia  necesita desde luego una adaptación a los nuevos tiempos, ya que sociológicamente la España de nuestros  días difiere bastante de la que  permitió la coexistencia de un sistema de bipartidismo que los nuevos tiempos han  arrinconado, aunque de forma parcial. El electorado es ahora más disperso,  menos polarizado en torno a dos  tendencias dominantes. Va a resultarle difícil al nuevo secretario general de los socialistas encontrar una línea de actuación política que  le permita hacer conciliables las ideas y pretensiones básicas de la socialdemocracia con un  partido capaz de obtener mayorías absolutas o, cuando menos, un papel hegemónico dentro de la izquierda española.

El giro a la izquierda que parecen haber percibido los dos expertos que han preferido pasar a un segundo plano forma parte del intento de encontrar  ese partido con credibilidad en la izquierda y con apoyo electoral si no mayoritario, al menos  con suficiente fuerza para  condicionar la formación de Gobierno y llevar a cabo una política firme de oposición. En los últimos tiempos, el PSOE ha estado lejos de haber conseguido esta conciliación de programa y cuota de poder político. Sánchez parece dispuesto a intentarlo.