La generación perdida del empleo

La radiografía del empleo que presenta este primer trimestre del año la Encuesta de Población Activa (EPA) es una de las más llamativas de los últimos años. Quizás en los registros históricos no se encuentra una situación semejante. El INE (Instituto Nacional de Estadística) ofreció este jueves los datos del primer trimestre de esta fotografía fija del estado del mercado de trabajo español y de su contemplación se deduce un aceptable estado de situación. El empleo sigue creciendo a ritmos anuales más que aceptables (un 2,27% sobre un año antes), aunque en el primer trimestre se haya producido un ligero frenazo derivado de la no ubicación de la Semana Santa en este primer trimestre del año, como sucedió en el ejercicio anterior. En términos desestacionalizados (una vez corregidas las diferencias entre periodos de tiempo para homogeneizar y hacer más   valiosas las comparaciones), el empleo registró un aumento moderado en este primer periodo anual.

La ocupación en los doce últimos meses ha aumentado en 408.700 personas, un 2,27%, crecimiento algo más modesto que el del PIB que se está barajando últimamente, que parece apuntar hacia el 2,6% o incluso superior. Pero lo que llama la atención es la diferente oportunidad de entrar en el mercado de trabajo de los españoles según su edad. Los españoles activos que tienen edades comprendidas entre los 30 y los 40 años de edad han visto reducido su nivel de ocupación en algo más de 1204.000 personas en el año comprendido entre los dos primeros trimestres de 2016 y 2017

Por contra, las personas que encuentran empleo en edades comprendidas entre los 40 y los 50 años de edad superaron en este periodo de doce meses las 158.000 personas. Y, para mayor sorpresa, los nuevos ocupados con más de 50 años de edad aumentaron en el último año en algo más de 251.000 personas, a ritmos relativos de incremento del orden del 5% anual. Más aún, dentro de este colectivo de personas ocupadas que acceden al mercado con más de 50 años de edad, los que lo hacen con más de 55 años superaron las 152.000 personas.

En el extremo opuesto (menores de 30 años) la fluidez de entrada al mercado de trabajo es también positiva, aunque con menor intensidad, ya que el colectivo de ocupados llegados al empleo con menos de 30 años de edad rondó las 100.000 personas durante este último año. El abanico de oportunidades de empleo según la edad para los doce últimos meses ha tenido su repetición bastante paralela en el primer trimestre de este año tomado de forma aislada, lo que parece indicar que esta dualidad es un fenómeno con serias posibilidades de prolongación en el tiempo. La fuerte creación de empleo en los segmentos de edad más avanzada se explica, en todo caso, por el dinamismo del empleo en el sector servicios.

Esta polarización en los extremos de la edad laboral es uno de los rasgos derivados de la larga crisis económica, que parece haber dejado sin opciones de empleo a una franja de españoles comprendidos actualmente entre los 30 y los 40 años de edad. La escasa vitalidad del mercado de trabajo español en estos últimos años ha sacrificado a toda una generación de españoles, cuyo retorno al mercado de trabajo debería fijarse como una prioridad para las políticas activas de empleo.