Matrimonio a la italiana

No han dejado buenos recuerdos los matrimonios empresariales entre compañías italianas y españolas. Son muchos los fracasos y pocos los éxitos. Ahora aparece una posible alianza en el horizonte inmediato, la posible unión entre la italiana Atlantia (antigua Autostrade) y la española Abertis, dos grandes empresas europeas cuya principal vocación (no la única) es la gestión de redes de autopistas de peaje, incluyendo su construcción y explotación a largo plazo. Esta vez, el matrimonio tiene su punto de partida en Italia, ya que los accionistas principales de la compañía del país vecino son los que han lanzado la sugerencia, aún sin concretar.

No es esta la primera vez que ambas empresas se encuentran analizando una posible fusión, aunque hace unos años la iniciativa fue de la española Abertis. Aquellas gestiones acabaron en nada porque el Gobierno italiano se opuso a la operación, que podría haber puesto en manos españolas una buena parte de la red de carreteras italianas. Esta fracasada fusión de hace unos años ha tenido además otros precedentes, algunos de ellos prácticamente simultáneos en el tiempo. Las autoridades italianas hicieron descarrilar una posible fusión entre Italia Telecom y Telefónica, en la que la compañía española iba a tener la batuta de mando dada su mayor envergadura y presencia internacional. También en el sector bancario hubo intentos e incluso algo más que intentos, siempre con bancos españoles como impulsores de alguna fusión que habría sacado del aprieto a algún banco italiano. Por fortuna, estas operaciones tampoco han salido adelante, lo que ha sido una buena solución para los bancos españoles (principalmente el Santander y BBVA) implicados en posibles operaciones.

Más atrás en el tiempo, las relaciones empresariales hispano italianas tuvieron su mayor fracaso en la sonada ruptura entre el Estado español y la Fiat, cuando los italianos se marcharon de Seat dejando a la empresa española en una posición muy comprometida, casi al borde del precipicio. Pocos años más tarde, la alemana Volkswagen tomó el relevo de los italianos y ha consolidado una empresa bastante sólida, con varias plantas en España (Cataluña y Navarra) y una importante presencia en los mercados exteriores.

De lo poco que se sabe ahora de las intenciones italianas en este nuevo intento de aproximación, todo parece indicar que el grupo accionarial dominante (la familia Benetton) está pensando en lanzar una opa con intercambio de papeles (acciones) y con algo de pago en efectivo. La compañía italiana es algo mayor que la española (unos 20.000 millones de euros de valor bursátil frente a más de 16.000 en el caso de Abertis). Los ingresos anuales son algo superiores en el caso italiano y otro tanto sucede con el beneficio.

El valor de la empresa española ofrece, no obstante, rasgos muy característicos, que justificarían una posición dominante frente a sus colegas italianos, cuya presencia empresarial se ha reducido prácticamente al mercado italiano, en contraste con la amplia diversificación internacional de Abertis, que es posiblemente la parte más sustanciosa del grupo español y que justamente le ofrece motivos más que suficientes para liderar una fusión. Abertis cuenta además con un factor estratégico muy importante, la presencia de un grupo financiero (La Caixa) como principal accionista, lo que le aporta una solidez financiera con la que no cuenta el grupo italiano. Parecen existir bastantes razones para suponer que una hipotética fusión entre ambas compañías beneficiaría más a los italianos que a los españoles. Y eso tiene un precio. La reacción bursátil de este martes (fuerte subida en Abertis, importante caída en Atlantia) ofrece una buena pista sobre lo que piensan los inversores.