La hoja de ruta económica de Trump

Las piezas del desbarajuste económico que maneja el nuevo presidente de Estados Unidos tendrán que algo más clarificadas tras el esperado discurso de Trump de esta pasada madrugada. Las reacciones de los medios económicos este miércoles, una vez conocidos los contenidos del discurso presidencial, servirán para confirmar o no el vuelo ascendente de índice bursátil Dow Jones y del S&P 500. Desde que en noviembre el candidato republicano se alzó con la victoria, la reacción de los medios económicos ha sido bastante favorable, de modo especial en algunos sectores.

Las decisiones que ha ido anunciando el señor Trump desde aquel mes de noviembre del año 2016 no permiten ordenar una línea de conducta en lo económico ni trazar una hoja de ruta certera para hacerse una composición de por dónde va a ir la economía estadounidense en estos cuatro años. Entre otras cosas porque está por ver en qué medida la relación entre la Casa Blanca y la Reserva Federal, distantes unas pocas manzanas en la zona de edificios oficiales de la capital estadounidense, va a seguir por los cauces habituales de separación de competencias e independencia o, por el contrario, entra en zona de tormentas, como parece deducirse de algunas de las manifestaciones del recién llegado a la Casa Blanca.

En estos meses de tanteo, Wall Street ha reaccionado al alza. Los más beneficiados han sido los valores bancarios, algunas compañías relacionadas con los suministros a las actividades de exploración de petróleo y gas (Trump parece dispuesto a rebajar las normativas medioambientales de forma importante), las empresas relacionadas con los suministros hospitalarios y, en los últimos días, las compañías que pueden sacar provecho del expansivo y agresivo programa de Defensa, que será previsiblemente la gran invitada de la sesión parlamentaria de esta noche.

Esos son los principales marcadores del derrotero económico que parece señalar el nuevo presidente estadounidense. Una de las sorpresas de su agenda económica ha sido el escaso aprecio que le ha dispensado a la regulación de las actividades del sector bancario y financiero, asunto que tiene indudable trascendencia para toda la zona euro, ya que las medidas de reforzamiento de los recursos de capital que han ido dictando los reguladores de los principales países desarrollados en estos últimos meses pueden quedar en entredicho.

La reacción de los principales bancos de negocios estadounidenses (Goldman Sachs y JP Morgan sobre todo) ha sido de euforia contenida, con subidas en Bolsa espectaculares. De confirmarse este giro en la política financiera, con la que sus antecesores intentaban evitar una nueva crisis financiera como la del año 2008, los efectos en la regulación de los bancos europeos serían importantes ya que las nuevas cautelas que se están imponiendo a los bancos en los últimos meses están ejerciendo un efecto contractivo sobre la capacidad de expansión del crédito, lo que a la postre puede tener consecuencias nocivas para la economía en general. Los bancos americanos han reaccionado al alza con entusiasmo porque sus balances estaban sometidos a importantes presiones limitativas.

El impacto del discurso de Trump esta madrugada en las Bolsas será visible en las próximas horas en los mercados y en la reacción de los inversores. Será la primera cita importante del nuevo Ejecutivo estadounidense con la economía.