La corrección de la desigualdad

En el debate sobre la desigualdad social y económica en España, un asunto que tiene bastante que ver con el desarrollo de los movimientos y de los partidos populistas que tanto preocupan a algunos sectores de la sociedad, no siempre se lanzan ideas y argumentos respaldados por cifras. Este lunes, la Fundación Fedea, uno de los centros de investigación y análisis económicos más solventes de nuestro país, ha puesto en circulación una nueva edición, la segunda, sobre el reparto de los impuestos entre los hogares españoles. Y, fruto de sus investigaciones, revela algunas conclusiones interesantes, que no siempre coinciden con el argumentario de moda en la clase política ni en el debate público sobre la distribución de la renta y la forma de promover un reparto más igualitario, es decir, más justo.

Los datos corresponden a lo sucedido durante el año 2014 en comparación con el año anterior. Y una de las conclusiones del informe es la de que el nivel de desigualdad de la renta bruta española ha disminuido ligeramente en el año citado. Se suele tomar como indicador más creíble a la hora de medir el nivel de desigualdad de una sociedad el coeficiente o índice elaborado por el matemático italiano Corrado Gini, que se ha convertido en un clásico. El coeficiente muestra dos extremos, del 0 en el caso de la igualdad absoluta y de 1 en el del reparto más desigual posible.

En términos de índice de Gini, las cifras respectivas serían 0% ó 100%. Los dos extremos son meramente teóricos. En la práctica, los países desarrollados se encuentran en una banda que suele oscilar entre 0,25 y 0,45. El promedio de la zona euro está en torno al 0,31. Noruega es uno de los países europeos con mejor coeficiente (es decir, más bajo) de igualdad, con 0,26. Francia y Alemania están en 0,30. España estaba en el año 2012 en 0,35. Japón en 0,38, igual que Cuba. Brasil en 0,55. El mundo, en general, en 0,63 de coeficiente. Y China en 0,61. Como se puede ver, los niveles de desigualdad no dicen mucho sobre la bondad de los regímenes políticos ni constituyen un baremo para valorar políticas. Resultan algo indicativos y, sobre todo, merece la pena seguir su evolución histórica para ver cómo se mueve la desigualdad, si hacia mejor o a peor. Cuanto más bajo es el coeficiente, avanza la igualdad.

Los expertos de Fedea han estimado una mejora en el coeficiente español en el año 2014, desde un coeficiente de 0,4023 en el año 2013 a un 0,4015 en el año 2014, es decir, algo más bajo, lo que refleja mejoría en los niveles de igualación de renta después de impuestos. Los analistas autores del informe subrayan que esta mejoría se ha debido al impacto de las prestaciones públicas más que a los cambios en la fiscalidad, lo que les lleva a mostrar cierto pesimismo sobre el impacto de los impuestos a la hora de corregir de forma activa las desigualdades.

Tomando los datos del año 2014, la suma de las prestaciones sociales y de los impuestos (es decir, los dos instrumentos principales de la intervención pública sobre la renta de las personas), logró una reducción del 30,98% en la desigualdad de renta de mercado. Pero el impacto de las prestaciones públicas (pensiones y prestaciones de todo tipo) representó el 93% dejando el resto para los impuestos. Una desproporción que a casi nunca se tiene en cuenta cuando se sobrevaloran los efectos de las reformas fiscales sobre el reparto dela renta entre los ciudadanos, asunto posiblemente sobrevalorado.