Madrid, en la carrera por sustituir a la City

La pelea por atraer la actividad financiera de la City londinense, aprovechando la pérdida de atractivo de Londres una vez fuera de la UE, tiene movilizadas a dos capitales europeas, París y Madrid, además de Frankfurt, la capital financiera alemana en la que reside el Banco Central Europeo (BCE), junto a otras instituciones financieras públicas y privadas (entre ellas la importantísima Bolsa de Frankfurt). Estas tres ciudades, y alguna otra (en Holanda e incluso en Irlanda y hasta en Bélgica, con Bruselas como capital comunitaria) que aspira a llevarse partes menos importantes e incluso las migajas en un reparto cuyo botín está aún por conocer con alguna precisión, están invirtiendo importantes recursos personales, materiales e incluso publicitarios, para mostrar sus encantos.

No se están escatimando medios para hacer llegar a los responsables de las instituciones públicas (sobre todo a la Comisión Europea, que deberá reasignar alguna de sus sedes comunitarias al dejar de ser Gran Bretaña un país de la UE) y, sobre todo privadas, las razones por las que cada una de estas ubicaciones supera a los demás competidores.

Las actividades que previsiblemente van a verse involucradas en cambio de sede son no sólo las financieras sino las que están relacionadas y dependen de los movimientos de los flujos de capital, como es el caso de las empresas de auditoría, las consultoras, las compañías de seguros y los servicios de tipo legal y asesoramiento fiscal. Un amplio abanico de actividades y servicios que algunos estudios cuantifican de modo provisional (dependerá de cómo se sustancien las negociaciones entre la Comisión Europea y el Gobierno de Londres) por encima de los 30.000 profesionales cualificados. Se estima que un tercio de la actividad financiera que se desarrolla en Londres tiene como clientes a entidades financieras continentales y en relación con las compañías estadounidenses presentes en Reino Unido como base de sus operaciones europeas, más de la mitad de los bancos tendrían algún tipo de problema operativo y de costes dado que su clientela europea principal está fuera del Reino Unido, lo que justificaría la existencia de una base de operaciones continental más que británica.

De las tres capitales, Madrid parece partir en esta carrera con una ligera desventaja, aunque algunos de sus atractivos resultan imbatibles. Por ejemplo, su condición de país puente con Latinoamérica, no sólo por una cuestión de comunicaciones aéreas ni siquiera por el común denominador del idioma, sino por el hecho de que entre las mayores compañías europeas que operan en la zona, las empresas multinacionales españolas juegan un destacadísimo papel, tanto en el sector financiero como en el sector empresarial en general.

Madrid cuenta con otros argumentos de mucho peso, como el climático o el nivel de precios mucho más asequible que el de los competidores. Esto sin contar con un grado de desarrollo en los servicios básicos que en algunos aspectos no tienen nada que envidiar a los países europeos más desarrollados, caso de la Medicina e incluso el sistema educativo, factores todos ello que los candidatos a moverse de ubicación tendrán muy en cuenta a la hora de hacer sus maletas y abandonar o no la City londinense.

Los atractivos de París y de Frankfurt son bastante solventes, sobre todo el de la ciudad alemana, un importante centro financiero en Europa, que en principio podría ser la que parte con más ventaja en esta carrera. No le está beneficiando mucho a París la fortaleza de las opciones políticas que apuestan por la salida de Francia de la UE, con el partido de Le Pen a la cabeza, pero ese será un asunto que en buena medida quedará resuelto en pocos meses.