La Deuda, sin control

España no está en la peor de las divisiones de la UE en cuanto a datos macroeconómicos, según acaba de afirmar la Comisión Europea en un amplio informe sobre la situación económica de los países europeos. Los hay peores, claro está. Entre los grandes países que podrían asemejarse algo al nuestro y que padecen en mayor medida las carencias económicas más importantes se encuentran Francia e Italia, entre otros. España ha sido incluida en el grupo de países con desequilibrios económicos sin más, como Alemania, Holanda o Suecia. Ya es buena noticia que no formemos parte del pelotón de los torpes, en donde moran países como Francia. Italia, Portugal y algunos otros.

Pero del diagnóstico que acaba de publicar la Comisión Europea destaca por encima de todo el hecho de que la Deuda Pública española sea una variable sin control, desbocada, una gangrena que la excelente recuperación de la economía no ha logrado sanear porque los déficits anuales son demasiado elevado. La herida crece cada año y ya ronda el 100% del valor del PIB desde hace dos años, a pesar de que el PIB crece en estos dos últimos años en torno a un 3% y este año lo hará en proporción parecida.

La gangrena de la deuda del Estado y de las Autonomías, del conjunto del sector público en suma, no se está reduciendo a pesar de que la economía española se encuentra en unas inmejorables condiciones, con uno de los ritmos de crecimiento más elevados del mundo desarrollado y con los tipos de interés en una tesitura histórica, en torno a cero para muchas de las referencias e incluso en negativo en los plazos más cortos. Este martes, las Letras del Tesoro se han vuelto a emitir a tipos negativos, aunque como la tendencia de los tipos de interés está cambiando, lógicamente a peor por la presión alcista de la Reserva Federal y por las dudas sobre el futuro del euro, la benévola financiación de la Deuda Pública española nos está resultando muy beneficiosa, pero en trance de cambiar a peor de forma gradual y en poco tiempo.

Los costes financieros de la Deuda española están resultando muy favorables, pero esta satisfactoria situación tiende a cambiar y lo hará rápidamente, según las previsiones de la mayor parte de los expertos. Posiblemente el año 2017 sea el último en el que podamos convivir con tipos de interés bajos o negativos. Se está acercando el momento en el que la financiación del endeudamiento público se va a convertir en asunto dificultoso y tendrá que pasar a prioridad absoluta la reducción de la deuda.

Es esa perspectiva la que ha puesto en escena la Comisión Europea en su capítulo del informe semestral dedicado a España. La Deuda Pública (en menor medida también la privada, aunque esta se ha ido reduciendo en los últimos dos años de forma gradual y ya no presenta la gravedad de los momentos más crudos de la crisis financiera) es, por delante de todos los demás, el gran problema que deberá afrontar España en los próximos meses y años, ya que la falta de corrección del déficit actual empezará a contaminar otros aspectos de la economía, como la inversión y, derivada de ella, la capacidad para corregir el desempleo y por lo tanto para crear puestos de trabajo. Este es el complejo panorama al que se enfrenta España, sobre el cual la Comisión Europea acaba de llamar nuestra atención.